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Manuel Gutiérrez Claverol

Aterrador informe climático

La ONU alerta sobre los nefastos efectos del cambio global

La Organización de las Naciones Unidas acaba de hacer público un informe sobre la alteración del clima causada por actividades antropogénicas (“State of the Global Climate 2020”), según el cual los impactos que aquejan al planeta son desastrosos y urge reducir los gases de efecto invernadero y cumplir los términos del Acuerdo de París de 2015 para limitar el calentamiento global y retrotraer la temperatura a niveles preindustriales para antes de finales de siglo, un desiderátum lejos de lograrse. El problema se agrava ya que ninguno de los países del grupo G20, es decir de las grandes economías del mundo, cumple con lo pactado en la capital gala y la transmisión del dióxido de carbono relacionada con la energía siguen en aumento.

El citado informe de la ONU invita a los países a comprometerse con emisiones cero para 2050, con el fin de proteger la vida de las personas –según alertó el Secretario General António Guterres– de “los efectos desastrosos del cambio climático” dado que, según él, “nos encontramos al borde del abismo”.

Los principales aspectos en los que fija su atención la reseña, y que deberían de alarmarnos, son los siguientes: gases de efecto invernadero, el océano, la criosfera, inundaciones y sequías, calor e incendios, ciclones tropicales, impactos combinados del covid-19, hambre y desplazamientos de personas.

La concentración de los principales gases de invernadero siguió aumentando en el año 2000, siguiendo la pauta de los precedentes, a pesar de que se produjo una cierta desaceleración debida a la crisis económica, pero que apenas tuvo impacto perceptible en la atmósfera.

Es sabido que los océanos absorben gran parte del dióxido de carbono emitido y la mayoría del exceso de calor que genera la actividad humana. Ello produce efectos negativos: acidificación y desoxigenación del agua, además de aumentar su temperatura y el nivel promedio del mar.

La criosfera, que engloba las partes de la superficie de la Tierra donde el agua se encuentra en estado sólido, se vio singularmente afectada por el aumento térmico, produciéndose una aceleración del derretimiento del hielo con una tendencia creciente a la pérdida de masa.

El año pasado se originaron fuertes lluvias e inundaciones en varias partes del planeta, destacando las acaecidas en África y Asia. Por el contrario, se soportaron sequías severas en zonas del interior de América del Sur y de África meridional, ocasionando cuantiosas pérdidas agrícolas.

El calor y los incendios son otros de los asuntos tratados. Siguiendo la propensión observada en los años anteriores, durante el 2000 abundaron las olas de calor y las sequías, alcanzándose máximos –por encima de los 50ºC– en algunos territorios (California, Kuwait, Irak). Igualmente, se registraron voraces incendios, como los ocurridos en Estados Unidos.

Asimismo, se batió un récord de tormentas, huracanes y ciclones tropicales con nombre, repartidos por varios ámbitos terráqueos, con velocidades del viento apenas conocidas, al sobrepasar los 200 km/h, causando pérdidas millonarias.

Una de las particularidades que más llama la atención en el informe por lo novedosa es la influencia atribuida a la pandemia del covid-19. El impacto del virus combinado con los desastres ya relacionados aquejó a más de 50 millones de personas, requiriendo muchas de ellas asistencia humanitaria.

Otro de los matices negativos relacionados con el cambio del clima y los fenómenos meteorológicos extremos fue el hambre –por descenso en la producción agrícola y ganadera, en parte también debida al coronavirus– y los desplazamientos de personas (un promedio de 23,1 millones al año), muchas veces relacionados con los eventos atmosféricos adversos.

Los tremendos datos expuestos parecen tener su efecto para remover las conciencias, puesto que se anuncia que China (el país más contaminante con mucha diferencia) y EE UU (después de jubilar las insolidarias prohibiciones del depuesto Donald Trump) se comprometen ahora a cooperar contra el calentamiento global. El Consejo y el Parlamento de la Unión Europea acaban de acordar reducir la difusión de gases dañinos al menos un 55% para 2030, ambicioso propósito para convertirse en un continente climáticamente neutro. Al unísono, la nueva administración americana de Joe Biden ha concedido la máxima prioridad para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París (incluso se compromete a reducir un 52% las emisiones en 2030) y a tal fin ha convocado una reunión a la que han sido invitados una cuarentena de dirigentes políticos, entre ellos el líder chino Xi Jinping, que servirá de preámbulo a la 26.ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático a celebrar en Glasgow (Escocia) en noviembre de este mismo año.

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