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Francisco García

Trenes de Tozeur

Viajamos a Tozeur, a conocer los trenes de la letra de Batiatto. Atravesamos un lago salado que soporta espejismos a causa del sofocante calor, pero la vista no alcanzaba a las vías de los convoyes que se aproximan al desierto desde Sfax. En 1984, un joven Batiatto y su musa Alice llevaron a Eurovisión, en Luxemburgo, “Il treni di Tozeur”, una de las canciones más bellas y emotivas del artista de origen siciliano, flaco como un palo, de nariz prominente, cabello ensortijado y gafas redondas de intelectual de izquierdas. No fue una actuación al uso, festivalera y pop, sino una sentida representación lírica, con tres mezzosopranos vestidas con los colores de Italia que interpretaron en alemán un pasaje de “La flauta mágica” de Mozart. Batiatto y Alice no ganaron el festival, quedaron en lugar cuarto, pero aquella canción inolvidable (“E per un istante ritorna la voglia di vivere / A un'altra velocità / Passano ancora lenti i treni per Tozeur”. ( “Y por un momento vuelve la voluntad de vivir / A otra velocidad / Los trenes a Tozeur pasan todavía lentos”) inmortalizó al Lézard Rouge, el Lagarto Rojo que el Estado francés regaló al Bey de Túnez para desplazarse a su palacio de invierno en Tozeur.

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