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Pedro de Silva

Algunos ritos de retorno

Estemos o no en el principio del fin de la pandemia, da la impresión de que la mayoría lo cree, dato que tampoco se puede ignorar pues algo hay que confiar en el instinto del virus que a fin de cuentas también somos (bien lo sabe la naturaleza). El caso es que el paisaje de preocupaciones, esperanzas, filias y fobias anterior a la pandemia se va reinstalando poco a poco y lo que vemos se parece cada vez más a lo que había. En ese paisaje, nuevo y viejo a la vez, lo único que se deja ver como distinto son los huecos, en especial los de las personas que el vendaval se ha llevado por delante. Un primer rito obligado sería reponerlas al menos en la memoria, nada más recordándolas. Otro rito sería alguna celebración íntima (más valiosa que las gregarias, aún poco recomendables) en señal de gratitud y alegría. Un gin-tonic con un ser querido en una terraza bien aireada, por ejemplo.

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