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Jorge J. Fernández Sangrador

European Heritage Awards

Bienes religiosos galardonados por la iniciativa Europa Nostra

Han sido proclamados los 24 ganadores del premio European Heritage/Europa Nostra 2021, con el que la Unión Europea galardona los proyectos financiados por el programa Europa Creativa. De entre todos ellos, voy a fijarme sólo en los que tienen que ver con los bienes culturales religiosos.

De Rumanía, la iglesia de madera de Ursi, dedicada a la Anunciación y a San Miguel Arcángel. Está en un cementerio y es del siglo XVIII. Aunque logró sobrevivir a un incendio en el XIX, fue viniéndose abajo con el paso del tiempo. Los frescos tienen más de doscientos años.

Se la incluyó, en 2009, en el programa “60 iglesias de madera rumanas”, que patrocina la Fundación Pro Patrimonio, y, en 2014, entre los 7 sitios históricos en mayor peligro. Las labores de restauración se ejecutaban en el verano y duraron hasta 2020. Participaron en ellas 250 personas, de las que 102 lo hacían como voluntarias.

Intervinieron arquitectos, restauradores, antropólogos e historiadores. Y, naturalmente, la gente del pueblo, que proporcionaba alojamiento, alimentos, electricidad, medios de transporte y mano de obra. Quedó patente que se trataba de un proyecto en el que debían implicarse todos.

De España, Art-Risk, un equipo interdisciplinar compuesto por científicos expertos en áreas del patrimonio cultural provenientes de siete universidades de diversas partes del mundo y de dos institutos de restauración españoles.

Pilar Ortiz Calderón, profesora de la Universidad Pablo de Olavide y directora del programa, dice que su trabajo consiste, al igual que el de los médicos, en una labor de triaje. En su caso, de aquellos monumentos que bien necesitan una intervención inmediata, bien una conservación preventiva.

Tienen hasta una ambulancia, equipada con aparatos que permiten conocer los movimientos de las humedades, obtener imágenes de muros y techos, o evaluar las alteraciones superficiales del edificio.

Y dado que cuentan con todos esos medios, el Arzobispado de Sevilla solicitó de Art-Risk un estudio a fondo de las iglesias Omnium Sanctorum, San Román, San Julián, San Marcos y Santa Marina de la capital hispalense con el fin de que se puedan acometer las necesarias acciones de conservación preventiva.

De Chipre, Technical Committee on Cultural Heritage, creado por líderes greco y turco-chipriotas en 2008, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, para la promoción y conservación del rico patrimonio cultural de la isla, que es impresionante: griego, fenicio, romano, bizantino, lusignan, veneciano, otomano y británico.

En el acta del jurado que le concedió el galardón, se dice: “Este único modelo de colaboración entre dos comunidades, a pesar del contexto político, es un importante ejemplo de dedicación a la conservación del patrimonio. Las actividades, incesantes y tendentes a la prosecución de la paz, por parte del Comité, formado por expertos voluntarios de las comunidades greco y turco-chipriotas, son una muestra de su valentía y de su esperanza”.

Hubo intervenciones en las iglesias de Santa Ana, Santa María de los Armenios, San Miguel Arcángel y Santa María del Carmelo, en Famagusta; en la de la Panagia, en Nicosia; en la de San Miguel Arcángel, el monasterio de San Andrés Apóstol y en las del parque arqueológico de Afendrika, en Karpasia. Fueron restaurados 70 monumentos.

De Italia, el Museo diocesano de Trento por la exposición “La invención del culpable. El caso de Simonino de Trento. De la propaganda a la historia”, que tuvo lugar en 2019-2020. La muestra versaba sobre la desaparición de Simón, un niño de dos años, del que, en el Jueves Santo de 1475, se perdió todo rastro. Apareció muerto, en el Domingo de Pascua, cerca del domicilio de un judío relevante.

Los judíos fueron acusados de “crimen ritual”, desatándose una violencia brutal contra la comunidad hebrea, y Simonino, tenido por mártir, comenzó a ser venerado a partir de entonces como santo, en contra del parecer del papa Sixto IV.

Pero como si nada. El culto a Simonino se extendió por todas partes. Hasta que, en 1965, fue derogado absolutamente, cerradas las capillas en las que se lo honraba y retiradas todas las imágenes y representaciones iconográficas suyas.

El hecho de que la diócesis de Trento montase una exposición en la que se exhibiesen obras alusivas a ese período de su historia ha sido sumamente apreciado por el jurado que otorga los premios.

De Holanda, la exposición “Holidays! In the East and West” en la torre de la iglesia de Garmerwolde, en Groninga, en la que los niños se familiarizan, realizando actividades lúdicas, con las dos grandes tradiciones religiosas actuales en los Países Bajos: la cristiana y la islámica.

Y de Finlandia, Italia, Serbia y España, el programa bienal “Heritage Hubs”, para adolescentes, que, viajando de un país a otro de los arriba mencionados, dan a conocer a sus coetáneos, por medio de imaginativas formas de expresión, sus respectivas tradiciones culturales nacionales o locales. También las religiosas.

Y es que el cuidado del patrimonio cultural consigue aglutinar a regiones y a generaciones cuando estas velan y hacen lo posible, e incluso lo imposible, para que cumpla, en sus distintas realizaciones, el fin para el que fue pensado y creado. Sólo así, amando el propio pasado, será factible la construcción de un futuro realmente hermoso para la mente y para el alma de todos en la Nueva Bauhaus Europea.

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