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Tino Pertierra

Solo será un minuto

Tino Pertierra

De qué te arrepientes

Elena: “Llega un momento en la vida de las personas que se comen mucho la cabeza –sin ir más lejos, yo misma– en el que se ven obligadas a elegir entre el arrepentimiento y el remordimiento. Horrible rima, por cierto. Si te arrepientes de un error es que asumes que metiste la pata. Hay dos opciones. Las consecuencias fueron dañinas para ti y no hay que darle demasiadas vueltas, asumir las decisiones equivocadas como una lección de vida que, si eres inteligente, aprenderás para evitar tropiezos parecidos. O bien la parte negativa se la llevó otra u otras personas, y entonces lo primero que debes hacer es pedir perdón sincero y demostrar con claridad que nunca más te permitirás deslices así, hirientes por acción u omisión.

Puede que te crean, o puede que no. Puede que te perdonen, o puede que no, pero tú ya has hecho lo que estaba en tu mano para reparar el daño, y es un alivio saber que eres capaz de reconocer una culpa sin justificaciones ni excusas.

El remordimiento no admite esa posibilidad de someterte al juicio ajeno para ser o no perdonado, o, al menos, comprendido. Llega cuando eres consciente de que un error ha sido demasiado grave como para intentar curar la herida. Demasiado profundo en sus motivos, demasiado tóxico en sus resultados, fruto podrido de decisiones que envenenan tu memoria y, aunque ya no tengas nada que ver con la mala persona que fuiste en su momento, sigue ahí lanzando recuerdos sobre los que no tienes control alguno. Y sabes que nunca obtendrás consuelo cuando el daño afecta a los demás, y sabes que nunca te perdonarás cuando el daño te hiere a ti de mala manera y te somete a la tiranía de los días sombríos.

Hace tiempo que decidí obligarme a no sentir remordimientos, y no sabes cuánto me arrepiento”.

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