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Juan de Lillo

Solo por mantenerse en la Moncloa

Los indultos a los presos del “procés”

Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez. EFE

Nunca se me hubiera ocurrido pensar que alguien pudiera sobreponer la soberbia posesión del poder a la integridad física y moral de España, cuya protección pusieron en sus manos algunos afectos y otros incautos, con el contrapeso de sus confesos enemigos que no ocultan su intención de romper el territorio y separar a sus ciudadanos con siglos de convivencia. Nunca se me hubiera podido ocurrir, pero ocurrió cuando Pedro Sánchez, mentira tras grave mentira, engañó a los españoles, a los que se dirigió solemnemente para afirmar que nunca, nunca, pactaría con separatistas ni hijos de etarras ni con leninista-estalinistas. Mintió, y no sólo se mantiene en la mentira sino que se dispone a indultar a quienes, al asalto de la Constitución y de la libertad, declararon la independencia, es cierto que por unos segundos, y convocaron, con el dinero de todos, un referéndum ilegal.

Después llegó el proceso ante el Tribunal Supremo, garante de la legalidad, y la condena de cárcel de la que ahora quiere librarlos el cínico Sánchez, que dice que los indultará, contra la reiteración del Alto Tribunal, de la oposición y de una mayoría de ciudadanos. ¿Se puede ser más felón? Pero alguien a quien, por encima de todo, le interesa el poder, es capaz de someter la libertad y el Estado de Derecho a sus intereses y voluntad, que denuncian un espíritu totalitario, que encontró como aliada a la pandemia que padecemos, para hurtarle al país de transparencia y la decencia que se entiende debe presidir los actos de un jefe de Gobierno. Y tras tantas mentiras, tantas falsedades y tantas traiciones, que no sé como su Partido soporta estando como está en grave riesgo, Sánchez se dispone a perpetrar otra traición más. Y todos los españoles de sentimiento y pensamiento independientes, maldecirán su nombre, y no olvidarán nunca que hubo un presidente del Gobierno que se equiparó al felón Fernando VII, el más felón de los gobernantes españoles de la Historia. Aunque intente disfrazar con falsas intenciones de concordia una decisión presuntamente ilegal, sus beneficiarios no se han retractado ni se retractarán de sus actos, tal como manifestaron y exige la Ley.

Dos años más de Pedro Sánchez en el poder creo que no podrán soportarlos los españoles, con los modos arbitrarios y contracorriente de la Ley y del buen sentido. El desprecio a los ciudadanos y el maltrato al Estado de Derecho, deberían tener consecuencias si es que este pueblo no vive en la abulia, esa pereza que lentamente conduce al suicidio. La paz social, el equilibrio político y la concordia tienen otros caminos. Sin embargo, no parece que Sánchez vaya a intentarlo, porque eso significaría olvidarse del indulto y el indulto le garantiza su continuidad en La Moncloa. Pero tengo la impresión de que este episodio de nuestra Historia no ha hecho más que empezar, porque todo parece indicar que Sánchez está a punto de ponerse a la cabeza de la sedición.

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