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JC Herrero

Lesa humanidad

Sinapsis social o violencia vicaria

¿Cómo puede un individuo causar un perjuicio a la Humanidad? No necesariamente un régulo, un simple padre de familia.

Hay un principio de enajenación orgánica muy elemental, pero a la vez curioso. Simplemente expeler la propia saliva y al instante, aun llevando nuestro ADN, la cosificamos y repelemos como algo ajeno. En esencia estamos hechos de humores, mayormente agua, pero la alquimia con la que la naturaleza construyó nuestro potencial cognoscente no evita comportamientos depredadores, forjados en la misma cultura con la que abandonamos el salvajismo, la barbarie. No es sencillo argumentar por qué matamos, y menos aún las causas que llevan asesinar a tus hijos. Qué dilema.

Los escribanos, que no escribientes, somos insolventes para redactar renglones silentes, como mucho dejar puntos suspensivos, pero eso no es callar, de ahí que rindamos homenajes de un minuto de silencio, pero hasta ahí abrimos los ojos: el aprendizaje vicario evita que los cerremos coartando la introspección individual no la colectiva. La comunión es necesaria para compartir dolor, otro ejercicio vicario.

¿Por qué lesionamos y destruimos la comunidad forjada, la familia? Más aún: ¿Por qué eliminamos la inocencia más pura que sostiene a la Humanidad, a la vida en ciernes, la inocencia de criaturas, de nuestros hijos?

Esa extensión –teleológica– del ser humano omnisciente, deviene de lo individual, y su constitución sináptica le permite depurar irracionalidades, es decir, retornar al salvajismo por muy cohesionada que se muestre la cultura. La cultura no nos hace mejores, habilita intenciones recónditas de nuestro cerebro más primitivo –reptiliano-. Es la cualidad biológica del cerebro avanzado quien coarta el desenfreno irracional gracias al aprendizaje vicario, luego hay una flagrante contradicción en lo que llamamos violencia vicaria por la que asesinamos a nuestra descendencia para deshacer lo común e inferir dolor a la otra parte de esa sodalidad o unión política que procura el matrimonio.

En lo que el holismo alcanza para la interacción biológico-social y cultural, la Humanidad no llega al número de neuronas que posee un solo organismo. Sin embargo el conjunto de seres humanos, próximo a ocho mil millones de almas, conecta sinápticamente –cultura– logrando un estadio llamado “Antropoceno”, tal que dominamos la tierra y cuanto contiene, pero no la mente humana.

No hay texto que aclare por qué matamos a nuestros hijos. La violencia vicaria excluye la primera persona del singular, aun quitándose del medio el autor del filicidio, la mano ejecutora se levanta esperando una voz que diga ¡detente! Ese Génesis ya está escrito sin silencios, uno de los primeros homicidios, en grado de tentativa, contra la Humanidad, Isaac se libró por los pelos. Es tiempo que de Naciones Unidas contemple el goteo de violencia o crimen de género como una quinta categoría que causa lesiones a la Humanidad.

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