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Carta abierta a Beatriz Zimmermann

Anna y Olivia, otra vez más

Querida Beatriz,

Sé que en estos momentos toda palabra, todo lo que te pueda decir es inútil y nada puede generarte consuelo. Lo sé porque tristemente yo he pasado por lo que tú estás pasando ahora, y creo que solo el que sufre algo así sabe lo duro que es esto. Mi expareja me arrebató para siempre a mis niñas, Amets y Sara. La misma historia se repite ahora con tus pequeñas Anna y Olivia. Asesinadas cruelmente a sangre fría, sin piedad, por otro monstruo, un cobarde que también ha preferido quitarse de en medio. Todo para hacernos daño a nosotras, sus madres. Qué injusto, qué sinsentido.

Las madres que hemos pasado por ello sabemos cómo estás, cómo te sientes. Queremos que sepas que estamos contigo. Pese al inmenso sufrimiento, te podemos asegurar que, por muy duro que sea, se puede salir adelante, levantarse y luchar. Con ese trocito de vida que te queda, porque lo más grande para nosotras ha muerto, se puede. Aunque sea para que esos monstruos no se salgan con la suya.

Solo me queda ofrecerte mi apoyo y mandarte mucho ánimo. Como mujer y como madre sé por lo que están pasando y si puedo ayudarte, aquí estoy. Beatriz, tus hijas Anna y Olivia fueron asesinadas por su padre. Amets y Sara también. Pero lo que nunca nos podrán arrebatar es su recuerdo. Ese seguirá ahí siempre. Nosotras estamos aquí para mantenerlo. Te aseguro que merece la pena cada día salir de la cama, ponerse en pie, para que la sociedad no olvide a nuestras niñas nunca, para que siempre estén presentes y para que no haya más como ellas.

Un abrazo muy fuerte.

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