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JC Herrero

En la foguera sí hay que quemar

Las llamas solidarias de la covid-19

Todo apunta que nos quedamos sin comunión, la del fuego compartido de la noche de San Juan, será telemático. Telémaco ya evitaba el cuerpo a cuerpo en las batallas mitológicas, disparaba desde lejos, así cualquiera.

Entrar a la noche de San Juan, desde el móvil, es surrealista, virtual. Estos aparatos suelen calentarse, a veces hasta quemar, pero de ahí al calor comunero de una foguera de San Xuan hay un trecho. ¿Dónde mejor que saltando brasas depuramos año y medio de incertidumbres, de malatías pandémicas?.

Los ayuntamientos nos acaban imponiendo una vida virtual, telemática, pero se obligan a crear imágenes de animación con nuestro avatar personalizado, al menos que te reconozcas en la pantalla como el saltimbanqui de esa película de dibujos animados, es el séptimo arte municipal.

El ritual de paso –inicio del verano– atañe a todos y nadie en particular, el fuego es purificador desde que lo inventamos. Con la telemática, como Telémaco en la mitología griega, no hay brasas por las que discurrir, como mucho te asomas a la ventana y disfrutas del mechero industrial, el que te deja los hollines en el alféizar ahumándote el humor, eso no es virtual y los pulmones lo saben. Si tienes suerte y vives en zona rural, algún pirómano te hará la gracia metiéndole mecha al prado, entonces sí, bajarás a hacer danza prima, pero con caldero de agua, antaño al menos teníamos andechas del apaga y vámonos.

Aunque no nos permitan rodear físicamente la foguera pospandémica del año 2021, en plazas mayores o arenales, deberíamos reflexionar sobre llamas bien distintas: solidarias a favor de los dos mil fallecidos por la covid-19 en Asturias, por las víctimas españolas, del mundo.

En algún lugar debemos erigir un mechero con llama siempreviva a la memoria de nuestros seres queridos, los que nos arrebató la covid-19.

Contradiciendo la hermosa música de Víctor Manuel, en la foguera sí hay que quemar.

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