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Ignacio Larramendi y las fundaciones

Mapfre era una mutualidad, y uno de los orígenes de estas eran los socorros mutuos para poder favorecer a un número mayor de personas. No es extraño, por tanto, que cuando Mapfre tenía ya suficiente envergadura, Ignacio Larramendi pensara en cómo poder ayudar todavía a más gentes en la sociedad española, aunque no fueran mutualistas.

Y aunque no se constituyó hasta 1975 la Fundación Mapfre, para contribuir a la satisfacción de necesidades relacionadas con la seguridad, ya desde 1969 venía impulsando su creación… Luego, hasta su jubilación operativa, se constituyeron en Mapfre numerosas fundaciones, todas ellas con el nombre Mapfre, para las áreas de estudios, cultura, medicina, América y otras, unificadas hoy en la Fundación Mapfre.

No es de extrañar por ello que cuando le llega la jubilación en Mapfre, piense en utilizar todas las compensaciones que se le otorgan en crear su propia fundación que dedica a su padre, el político tradicionalista y abogado, Luis Hernando de Larramendi, a quien piensa no ha dedicado toda la atención que quizá su absorbente actividad empresarial le ha impedido.

Y acorde con esa dedicación a su padre y a su trayectoria, establece en la Fundación hoy denominada en su honor Ignacio Larramendi cuatro objetivos:

El primero, en sintonía con su arraigada fe católica, el fomento de la caridad en las relaciones sociales como expresión concreta del amor y preferencia por los débiles de la Iglesia, lo que se traduce en la dedicación de una parte relevante de su presupuesto anual a una actividad de beneficencia social.

El segundo, la promoción y análisis de las instituciones independientes como medio de optimación de recursos y dinamización de la sociedad, recordando ese carácter de institución independiente que es Mapfre.

En tercer lugar, y recordando la febril actividad política de su padre como tribuno tradicionalista, el estudio de la influencia histórica de la acción del carlismo en la sociedad española, que se ha traducido en el apoyo a publicaciones históricas especializadas, como la revista “Aportes” y la creación de un Premio Internacional de Historia del Carlismo, ya en su decimoctava edición, a través del cual han sido publicados más de 40 libros.

Y, por último, la promoción de estudios y actuaciones de carácter científico de interés general no lucrativo, lo que se ha plasmado en la creación de las Bibliotecas Virtuales Ignacio Larramendi.

Es por ello perfectamente comprensible que esa Fundación Ignacio Larramendi haya hecho todo lo posible para que, con ocasión de su centenario, sea conocida su labor y sirva de estímulo y ejemplo a otros, porque no hay que olvidar que esa Fundación es una generosa aportación, tanto de Ignacio Larramendi como de su esposa, así como de todos sus hijos, ya que en ella se encuentra todo el patrimonio familiar, que bien dejó dicho en una entrevista que se le hizo en La Razón poco antes de morir: “no quiero dejar hijos de rico”…

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