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Competitividad

Salarios a la baja

La poca productividad de la economía española

Los salarios medios bajan en España un 3,1% en un año, la mayor caída en medio siglo, lo que ensancha la brecha un 25% de media con el resto de Europa. Si se desvinculan los salarios de funcionarios y empleados públicos, que son los únicos que han comenzado el año con subidas, el salario medio del sector privado caería hasta el 4%, la mayor caída en ochenta años. En términos absolutos, la Comunidad de Madrid se mantiene en la primera posición como región con mejores salarios, con una remuneración media de 1.964 euros brutos mensuales. Asturias ocupa el quinto puesto con una remuneración media ahora de 1.672 euros/mes. Canarias ha bajado hasta el último lugar con 1.281 euros con una caída interanual del 12,8%. Por cada euro que recibe un empleo, la empresa desembolsa 1,7 euros para pagar sus cotizaciones. En lo que va de siglo, los impuestos han crecido cinco veces más que el poder adquisitivo.

Los salarios no aumentan por decreto sino por eficiencia. Los bajos sueldos no es causa de la inmisericorde explotación de los trabajadores por parte del empresario patrio. Si tal fuera el caso, los beneficios de nuestras compañías deberían estar por las nubes, cuando la realidad es que el 60% de ellas tiene problemas financieros importantes y un 25% en situación límite o de insolvencia. La realidad, la razón que explica los bajos sueldos españoles es bastante simple: una baja productividad. No es casualidad que los salarios de la gran mayoría de los países europeos sean mayores que en España. Y lo son porque sus economías son más productivas, es decir, porque son capaces de producir una mayor cantidad de bienes y servicios por cada unidad de recursos empleados. Pues a pesar de ser los más improductivos, tenemos en experimentación reducir la jornada a cuatro días por semana. Una broma, si no fuera porque cuesta bastante dinero. Los productos y servicios obtienen su valor en el mercado por su calidad y precio. La calidad viene determinada por la tecnología en la mejora continua. Los precios de venta vienen condicionados por los costes de materiales y salariales. Los costes salariales lo conforman las percepciones netas y los diversos impuestos que lo afectan. Si los impuestos al trabajo son los más altos de Europa, los salarios serán entonces los bajos: a más impuestos menos salarios. El sector industrial –muy potente en masa salarial– ha pasado de representar del 40% al 14% en estos últimos cuarenta años. El sector servicios, de remuneraciones inferiores, no ha parado de subir, mientras el tecnológico, de gran valor añadido, no despunta. El salario está muy determinado también por la dimensión de la empresa. Por ejemplo, el 40% de los empleos de las microempresas, que ponderan un 90% en el conjunto del tejido empresarial, cobran mil euros de mediana. Las grandes empresas pagan un 20% más de media. Otros factores que influyen en los bajos salarios, son los costes energéticos, la burocracia y el alto coste del despido, lo que aumenta el riesgo a contratar. También influyen actores de la productividad individual como la escasa actitud emprendedora, la actitud y las horas de trabajo efectivas. Según un estudio del BBVA Research la productividad en el sector público creció un 0,3% desde 1996, mientras en la empresa privada el 1%. Con todo esto encima de la mesa, cualquier Gobierno debería tener entre sus prioridades el impulso de la actividad empresarial para fomentar que las pymes nazcan, crezcan y se desarrollen con todas las ventajas que esto tiene: empleo, contratación indefinida, clase media y bienestar. Los dos caminos más seguros hacia la prosperidad colectiva, no es el colectivismo, sino el ahorro y la libre competencia. El ahorro es la materia prima que permite financiar la inversión en nuevos bienes de capital y la libre competencia es el marco económico donde descubrir qué bienes de capital específicos y qué proporciones exactas deben ser producidas en valor competitivo. Por mucho que se nos venda desde el BOE que lloverá el maná, el maná no lloverá para vivir mejor, deberemos ser nosotros quienes fabriquemos nuestra riqueza para vivir mejor.

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