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Francisco García

Billete de vuelta

Francisco García

Saludos cordiales

Saludos cordiales. Hubo una época en la historia reciente de este país en que la polarización se había instalado en las ondas radiofónicas en horario nocturno. Nadie alcanzaba a ser neutral: o eras afín a José María García o militabas en el bando de José Ramón de la Morena. El bueno de Brotons hacía lo que podía, pero no había cuartel: o escuchabas la COPE o sintonizabas la SER. Era obligatorio elegir, pues ambos compartían la misma franja horaria, aunque en ocasiones muchos hacíamos rodar el dial pasada la media noche para discernir con mayor claridad cuál de los dos se llevaba ese día el gato al agua, en ocasiones de la mano de triquiñuelas de dudosa reputación, de suspenso en la asignatura de ética y deontología periodística. Ambos “alcachoferos” alcanzaron entre la audiencia rotunda militancia, y llevaron al periodismo deportivo radiofónico a sus mayores cotas de popularidad en décadas. Con sus helicópteros y con sus directos sobre ruedas levantaron la Vuelta a España, que respecto al Tour o al Giro era entonces poco más que una carrerita de paseo doméstico.

No les hace justicia ni a García ni a De la Morena un serial de televisión de éxito porque, independientemente de sus riñas personales, eran dos comunicadores como la copa de un pino. Tres asturianos figuraban entonces entre los lugartenientes de ambos ejércitos informativos en contienda. Pipi Estrada y Cristina Gallo, centuriones del generalato de “Butanito”, y Paco González, en las cercanías del mando del “paleto de Brunete”. Los tres podrían dictar hoy a las nuevas generaciones de periodistas un máster de periodismo deportivo a precio de oro. Muchos denigran hoy los modos de esa época, pero no es peor que la actual, almibarada y líquida, de baño y masaje.

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