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Jorge J. Fernández Sangrador

Dante en Armenia

Reflexión a partir de la reedición del disco de Montserrat Caballé “The Island of Christianity”

“The Island of Christianity: Armenia & Artsakh” es el título del disco que Montserrat Caballé grabó en el contexto del viaje que realizó a Armenia en 2013 y que, tras la primera edición, hace años, sale ahora de nuevo al mercado con algunas ampliaciones y mejoras técnicas.

“Armenia está lejos de mí, pero muy cerca de mi corazón. Siendo cristiana devota, me enamoré de Artsaj y de Armenia”, confesó Montserrat, quien conoció, durante su peregrinación, los lugares y los santuarios más emblemáticos del cristianismo en aquel país.

En el sitio www.caballearmenia.com se hallan hermosas imágenes y útiles informaciones acerca de las iglesias, la historia y el folklore de Armenia, a las que acompaña la fabulosa voz de la soprano, que interpreta dos canciones del sacerdote Komitas (1869-1935): “Krunk” y “Chinar es”.

Komitas, un genio de la música, fue arrestado en abril de 1915 y sometido a las atrocidades perpetradas por el Gobierno de los Jóvenes Turcos contra los armenios entre 1915 y 1923.

Aunque logró librarse de la muerte gracias a la intercesión en su favor de influyentes personalidades, Komitas nunca superó el trauma que le provocaron las torturas que le fueron infligidas y el haber visto las que sufrieron sus compañeros. Murió en un hospital de París sin recuperarse del trastorno mental que padeció durante casi veinte años.

Y veinte años se cumplen ahora desde que Riccardo Muti viajó a Armenia para celebrar la conversión, en el año 301, de este país al cristianismo. En aquella ocasión iba acompañado por la Orquesta de La Scala de Milán, a la que dirigió en el concierto que tuvo lugar en Ereván.

Mientras que el pasado 4 de julio, y en la misma ciudad, lo hizo con la “giovanile” Orquesta “Luigi Cherubini” y con el pensamiento fijado en el monte Ararat, sobre el que se posó el arca de Noé al finalizar el diluvio universal y en donde la humanidad, purificada por las aguas, inició la andadura que la ha conducido hasta el presente y que, aun después de la actual pandemia, continúa mirando hacia el futuro con bíblica esperanza.

Entre las piezas seleccionadas para el concierto del domingo pasado, en Ereván, figuraba la composición para orquesta, coro y barítono, del armenio, nacido en Beirut, Tigran Mansurian, quien se inspiró, para escribirla, en los Cantos I y XI del “Purgatorio”, en la “Divina Comedia” de Dante Alighieri.

El primero comienza con estos versos: “La navecilla de mi ingenio ahora iza las velas en mejores aguas y deja atrás el mar más despiadado. Cantaré del segundo reino, donde logra su purgación el alma humana y se hace digna de subir al cielo”.

Y el otro: “Oh, Padre nuestro que estás en los cielos, no circunscrito a ellos, donde obraste con más amor tu creación primera, tu nombre y tu valor sean alabados por toda criatura, como es justo dar gracias por tus dulces efusiones”.

Por lo que ha declarado ante los medios de comunicación social, Mansurian está familiarizado con la obra de Alighieri: “Sobre mi escritorio hay siempre una traducción al armenio de la ‘Comedia’”. Imagino que, como lector y compositor, se habrá detenido más de una vez en el Canto II del “Purgatorio”.

En él, Dante pide al músico Casella que entone el “amoroso canto”: “Si aquí no hay ley que te quite la memoria de aquel canto amoroso que apaciguaba todos mis afanes, te ruego que por medio de tu canto des consuelo a mi alma fatigada y afanosa que arrastra aquí su cuerpo. Y se puso a cantar tan dulcemente que en mi pecho aún resuena su dulzura: ‘Amor, que razonando va en mi mente’”.

Así que verdad es lo que decía san Agustín: “Cantare amantis est”. Cantar es cosa del amor. Es un acto propio de la persona que ama. Y para unir a los pueblos, sembrar amistad entre las naciones y roturar el campo en el que ha de germinar y florecer la paz, ninguno mejor que, musicándolo, el “Altísimo Canto” de Dante, el de la Divina Comedia, el del Amor, el que sigue siendo veta de inspiración, al igual que para los de ayer, también para los artistas de hoy.

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