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Julio Antonio Vaquero Iglesias

Silencio cómplice

Las teorías de Pablo Casado sobre el origen de la Guerra Civil

Pablo Casado.

Pablo Casado. Zipi

La estrategia electoral del PP de Casado le está haciendo caer en graves contradicciones. Está claro que el actual líder del PP y su formación tratan por todos los medios de impedir que el partido de extrema derecha español, Vox, cuyas expectativas electorales parecen ir viento en popa en unas futuras elecciones, no le arrebate parte de su clientela y le impida agrupar a los votantes de derecha en torno a su partido. Y para evitarlo su líder Casado, proveniente parece ser de una familia republicana, está haciendo graves concesiones ideológicas a los probables votantes de Vox para que no se vayan al redil de la extrema derecha. Pero ello le lleva a entrar, como decíamos, en flagrantes contradicciones que le están poniendo en graves aprietos ideológicos y ha obligado a sus subordinados y a importantes líderes de su partido a aclarar y dar marcha atrás en las concesiones y silencios cómplices en que el líder popular está incurriendo.

El último acto de esa contradictoria estrategia ha sido, sin duda, su silencio en unas jornadas celebradas en Ávila preparatorias para la Convención nacional del PP el próximo octubre en las que, dada la estrategia de unir a la derecha en torno al PP, fueron invitados varios elementos ligados a los planteamientos de la extrema derecha como fue la del exministro de Suárez y uno de los fundadores de Vox, Ignacio Camuñas, que realizó unas controvertidas declaraciones en su intervención sobre la Guerra Civil española negando el golpe de Estado de Franco contra el régimen democrático republicano y culpando a éste de ser el responsable de la Guerra Civil.

La callada por respuesta que ante esa torticera y ahistórica interpretación del origen de la Guerra Civil dio Casado provocó un aluvión de críticas desde todos ángulos del espectro de la izquierda parlamentaria, obligando a varias intervenciones de parte de los líderes de su partido matizando y negando la interpretación del señor Camuñas. La más clara y rotunda fue la del líder que le está sacando de todos los atolladeros en que se mete su presidente, el gallego Feijóo.

Pero, sin duda, ese silencio evocador de una estrategia electoral que trata de unir a la derecha en torno al líder del PP deja claro que el señor Casado mantiene una postura y una idea que está bastante alejada de la que la historia ciencia ha proporcionado de nuestra Guerra Civil y el golpe de estado que fue el origen del conflicto y la dictadura posterior. Baste recordar su intervención reciente en el Parlamento donde dejó aquella perla que expresa su dudosa interpretación de la Guerra Civil y la dictadura. Para él, dijo en aquella ocasión, la Guerra Civil española no fue sino “un enfrentamiento entre quienes querían una democracia sin ley y quienes querían una ley sin democracia”.

Esa ambigua manera de interpretar el origen de nuestra Guerra Civil, en consonancia con su estrategia política que trata de evitar que se le vayan los votos para Vox, es la que le lleva a rechazar la ley de la memoria histórica que ha propuesto la coalición gubernamental y se propone sustituirla por una ambigua “ley de concordia” que incida, sobre todo, en los valores del acuerdo entre españoles que trató de establecer la Transición. Como si ambas posiciones fueran incompatibles entre sí.

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