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Pedro de Silva

Peor el remedio que la enfermedad

Una constitución es un mecanismo, pero también su funcionamiento: bloqueado es como coche en garaje o televisor apagado. Los principales engranajes constitucionales que se forman por consenso, como el Consejo del Poder Judicial, el Tribunal de Cuentas y, de forma indirecta, el Constitucional, se han ido bloqueando tras agotar su mandato. Esas piezas aún parecen funcionar, pero no las mueve la energía democrática de hoy, sino la del ayer en que sus miembros fueron elegidos. Aunque el bloqueo por los “constitucionalistas” sea una reacción frente del secesionismo para evitar que por vía refleja nos meta el agua en casa, bloquear una constitución nunca puede ser modo de defenderla, pues una constitución sin vida es puro decorado. El secesionismo ya nos habrá metido el agua en casa si la reacción frente a él nos lleva a desacreditar nosotros mismos el sistema constitucional que bloqueamos.

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