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Pedro de Silva

Mensaje en positivo al visitante

En el Cantábrico la lluvia de verano no existe, lo que hay es lluvia. Téngase en cuenta que al caer desde la Meseta a sus orillas, donde la Cordillera aprieta contra el mar dos autonomías y parte de otras dos, el visitante pasa directamente al norte de Europa, aunque en general con menos frío. Los días de lluvia son los de mayor encanto, pues la gente se vuelca en ciudades o pueblos para pasear, mirar, comer y comprar cosas, surgiendo un bullicio colorista y variopinto de gente en pantalón corto, sandalias, impermeable y paraguas, mientras gozan de la claridad de mente que provoca el viento de componente Norte, libre de la calima del desierto. Los naturales del lugar suelen protestar por la lluvia, hartos ya de tanto encanto y suspirando por algún fugaz destello de África, pero el visitante no se debe dejar influir por los autóctonos, que lo quieren todo, o sea, verdor y sol.

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