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Pedro de Silva

Caso Malasaña: mejor pasarse que quedarse

Todo avance social –y lo es siempre el que iguala en derechos a las personas– provoca anticuerpos defensivos en el viejo cuerpo. La emancipación de las mujeres y de las personas homosexuales ha generado reacciones de enorme violencia real y potencial frente a las que las leyes y los responsables públicos deben ser muy firmes y permanecer en guardia. Es inevitable que al abrigo de esa especial sensibilidad y determinación se cuelen algunos falsarios, pero eso no resta legitimidad a la actitud. El político debe estar muy atento para escenificar que los poderes públicos responderán con eficacia a las agresiones. Hacerlo a tiempo (no antes de tiempo) y de forma ponderada (sin sobreactuar) dará la medida de su templanza, virtud cada vez menos extendida en el político, con frecuencia víctima del mal de urgencia y el culto a la noticia. Pero mejor pasarse que quedarse.

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