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Matías Vallés

El PP nunca votará al PSOE

La renovación del poder judicial, un imposible hoy por hoy

Los entusiastas del Gobierno de los jueces para los jueces deberían denunciar que una jueza sea ministra de Defensa, con unos conocimientos de milicia y armamento que nos atreveríamos a calificar de someros. Por no hablar del filósofo Salvador Illa en ministro de Sanidad. Sin embargo, nos quedaríamos aquí en la acreditada ignorancia de las altas magistraturas, por lo que conviene descender a la trifulca callejera de PP y PSOE. En el barro cabe establecer categóricamente que los populares nunca votarán a los socialistas, aunque la renovación del hoy ilegal Consejo General del Poder Judicial exija un ajuste nada dramático a la superioridad de izquierdas en las cámaras.

El cacareo dominante en la capital se resume en que «se necesitan consensos». Para aclararlo de entrada, el pactismo significa que la izquierda ha de apoyar a la derecha sin titubear, remolonear ni condicionar. Ya ha ocurrido. Nadie celebrará este 29 de octubre el quinto aniversario de la vergonzosa humillación del PSOE, que patrocinó con su voto la proclamación de Mariano Rajoy como el presidente del Gobierno menos rechazado de la historia. Es decir, que propició la ulterior corrupción a gran escala del PP, según reconocen hoy los propios ministros populares.

Aquella entrega reciente del PSOE fue tan incondicional que el propio Rajoy le reprochaba a Rivera su carácter díscolo, y le indicaba que aprendiera de la lealtad socialista en el Congreso, a pocos días de la moción de censura. La estrategia de sometimiento socialista al PP estaba auspiciada por González, el padrino de Susana Díaz que acumula quince años gobernando y treinta equivocándose. En la lección del historiador Gabriel Jackson, la izquierda o semiizquierda siempre es una usurpadora, el único poder legítimo debe recaer sobre la derecha. Y solo si no es posible concentrarlo directamente en la ultraderecha, tan bien representada por el estupendo Lesmes.

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