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Luis M Alonso

Sol y sombra

Luis M. Alonso

La factura sentimental

El sentimentalismo consiste en aspirar a disfrutar de todas las ideas y los placeres sin consecuencias. Hace falta un ejercicio ese tipo para racionalmente convencerse de que el hachazo a las eléctricas supondrá el abaratamiento del recibo de la luz. Nadie ha explicado aún con la suficiente claridad el efecto de esta carambola, excepto que el dinero se quita de un sitio y presumiblemente se pone en otro para aliviar una carga. Efectivamente, creo como sostiene Sánchez, que las empresas pueden permitirse un recorte de sus beneficios extraordinarios por la crisis energética. Pero como se trata de una medida fiscal también extraordinaria, no me parece, en cambio, que resuelva el gordo problema estructural. Los millones que se detraerán, según se ha dicho, para contener las abruptas subidas y abaratar la factura serán un parche.

España tiene que procurarse, dentro de los límites de la normativa impuesta por la UE, un marco estable de precios tanto para las empresas como los consumidores y también reclamar mecanismos de compensación de las autoridades europeas. El Gobierno se ha echado a dormir en esta materia y en estos momentos actúa agobiado por los sondeos que le auguran un tránsito complicado y una legislatura más que tortuosa en cuanto a índices de impopularidad, salvo cuando la interpretación demoscópica corre a cargo de Tezanos y el CIS. Por esa razón, Sánchez se está dejando entrevistar más que nunca por el periodismo cortesano para repetir como un lorito que el recibo de la luz bajará hasta situarse aproximadamente en los niveles del que se pagaba en 2018, que por cierto no era nada barato.

“Corriere della Sera” ha publicado que España, Italia y Portugal pagan la factura eléctrica más cara de Europa. No hace mucho leí perplejo en un reportaje del semanario portugués “Expresso” cómo vecinos lusos de la regiones limítrofes con España, Alentejo o las Beiras, se mudaban al lado español para, desesperados, beneficiarse, entre otras ventajas, de una electricidad más barata. Ay.

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