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Pedro de Silva

Llegó el comandante y mandó a parar, pero...

Pensábamos que la apuesta de Sánchez de que al final de 2021 el coste de la luz no sería mayor que en 2020 era solo una profecía o una rogativa, pero se trataba de un anuncio de lo que iba a hacer a capón (como cuando un tornillo no se deja apretar y le das un martillazo). Las medidas adoptadas tal vez tapen los agujeros provocados sobre todo en las economías familiares y empresariales más vulnerables, pero no dejan de ser parches para evitar el pinchazo político. Aunque el mecanismo de fijación de precios resulte muy complejo, no es un virus, sino el fruto de decisiones de política energética que han fallado en sus expectativas, cargando sobre los consumidores el enorme coste del error. Encima se ha jugado a aprendiz de brujo, por ejemplo, al provocar el brutal encarecimiento de los derechos de emisión de CO2, culpable en parte del desmadre. ¿Nadie se hará cargo del fallido político?

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