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Francisco García

Billete de vuelta

Francisco García

El moscón tras la oreja

Claudio Menéndez de la Riera, presidente de “Amigos de Grado”, emblema de un pueblo en el que no nació pero en cuyo libro de honor figura ya con letras de oro, sabe, como Augusto Monterroso, que cuando uno despierta el dinosaurio suele seguir allí, al borde de la cama, para recordarnos que conviene la alerta, que los miedos persisten. Estaba allí el dinosaurio y también el tiburón. Claudio siempre tiene tres novelas en la mesilla, que lee a la vez, a salto de mata. Una vez, leyendo “Tiburón”, se despertó sobresaltado y miró bajo el somier, por si el escualo nadaba emboscado rondando a la presa, como si entre el colchón y el suelo hubiera un océano. Los miedos de Claudio tienen dientes afilados.

La vida ha sido generosa con el mítico guitarra de “Los Archiduques”, aquel grupo musical de innumerable éxito que rechazó una gira con Julio Iglesias, que actuó para Rock Hudson y para Farah Diva; pero también le ha llenado el cuerpo y la memoria de cicatrices, incluso estos días, convaleciente de una intervención quirúrgica que no le impidió gobernar el pasado fin de semana una nueva y exitosa entrega de los “Moscones de Oro”. Pasar por el quirófano y enterrar a un hijo le ha roto aún más la voz y le ha dejado una flacura como de silbido. Pero no le ha quitado el moscón de detrás de la oreja, ni de la solapa.

“Nada llega por casualidad”, sentenció Claudio el domingo, en una íntima conversación durante el ágape de entrega de los “Moscones”. Y uno, conocedor de su lejana trayectoria solidaria y comprometida con su gente desde los tiempos del Patín Areces y la movilización por la autovía Oviedo-Grado-La Espina, no por casualidad compuso estas líneas en homenaje a un paisano íntegro que uno se imagina joven, rasgando las cuerdas de una guitarra, como aquella que le trajeron los Reyes a los 9 años.

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