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Javier Ciervo

Un millón

Javier Cuervo

Abunda lo que no hay

De niño oía mucho la frase “eres de lo que no hay”, siempre como reproche porque entonces se llevaba la homogeneidad. Ahora se dice en positivo porque el individualismo produce singularismo y hay que “marcar la diferencia”, que en mi infancia era algo que solo hacía la ginebra Fockink, cuyo nombre produjo graves confusiones con las inglesas en un tiempo en que ya los españoles no sabían inglés. Los ingleses usan “ser uno entre un millón” para “ser de lo que no hay”. Aquí el “uno entre un millón” es para alergias y enfermedades raras.

Estamos en tiempos en que abunda lo que no hay, pero se nota menos que cuando lo corriente era que no hubiera nada. Muchas cosas importantes son de lo que no hay en Reino Unido por una rotura de la cadena de suministros: no hay gasolina, ni transportes, ni pollo, ni leche, lo que cubaniza las islas británicas. Dicen que van a arreglar pronto esta distopía que se les ocurrió a los franceses en la serie televisiva “Colapso” y no a ellos en “Black Mirror”. La enseñanza británica es que, si les pasa a ellos, qué no nos podría pasar a nosotros. La enseñanza cubana es que se puede vivir así durante cincuenta años.

Recientemente conocimos lo que era no tener mascarillas ni respiradores cuando eran imprescindibles, ni guantes cuando los recomendaban, ni equipos de protección sin los que morían médicos en actos de servicio, así que podemos vivir sin reediciones de libros porque se imprimen en países lejanos, sin los microchips que precisan los coches, los televisores, los teléfonos móviles y los ordenadores porque hay un tapón de producción y distribución de mercancías en un puerto de China o de zapatillas deportivas en Vietnam por un brote de coronavirus. Además, tranquilos, el desabastecimiento lo corrige el mercado con carestía.

Hablan de escasez de materiales de construcción y de bicicletas porque hay mucha demanda y mucha dependencia de lo que viene de Oriente. Los jugueteros españoles temen que afecte a su producción y los Reyes Magos de Oriente se queden este año varados en un puerto de China.

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