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Pedro de Silva

De halcones y palomas

Muchas cosas en apariencia desdichadas pueden ser una bendición. Probemos. La cuestión catalana, o sea, si frente al secesionismo son preferibles los halcones o las palomas, divide hoy desdichadamente a los españoles. Ahora bien, gracias al miedo a que las rapaces acaben ganando unas elecciones las palomas tiene motivos para no volar muy lejos y quizás en lugar de un mal acuerdo logren un llevadero modus vivendi, cuanto más prolongado mejor. Sigamos con Puigdemont. Su incesante merodeo es un engorro mayúsculo para los partidarios de un pacto, de un lado y de otro, como esa avispa que en verano no nos deja comer en paz en la terraza. Pero mientras la veleidosa avispa siga con sus fintas no surgirá un liderazgo recio en Catalunya capaz de aunar posturas. De paso seguirá dando aire a los halcones, que como se ha dicho facilitan a las palomas las excusas para no alejarse del palomar.

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