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Francisco García

Billete de vuelta

Francisco García

No somos watusis

Cuando el pasado miércoles, Teresa Mallada y Adrián Barbón se enzarzaron en el Parlamento regional a cuenta de dirimir quién es más feminista de los dos, se montó un jaleo en los escaños, entre pitos y salvas, que obligó al presidente de la Cámara a una llamada al orden. “No somos watusis”, espetó Marcelino Marcos Líndez a los procuradores más revoltosos. Seguramente, el preboste socialista tuvo un lapsus y quiso decir –se supone– “no somos tutsis”, porque watusi es en realidad el nombre de una raza bovina africana de enorme cornamenta. Se entiende que Marcos Líndez no estaba aludiendo ni al peso, físico o político, ni a los supuestos atributos frontales de sus señorías, ni a su capacidad, física o política también, de embestir.

El watusi es un baile que hizo fama entre los hippies americanos de los años sesenta, de movimientos alocados y salvajes, basados en danzas africanas. Que se sepa, tampoco los parlamentarios asturianos se pusieron a bailar como posesos mientras el presidente de la región y la capitana del PP discutían sobre si ella estaba pariendo cuando él llevaba pancartas en las manifestaciones; o si él tiene tantos consejeros como consejeras y ella, sin embargo, gobierna un partido rodeada de hombres.

Es frecuente en todos los hemiciclos que los palmeros espoleen cada intervención de sus líderes desde el graderío, al modo de esos vídeos virales de hace unos años, los “Harlem Shake”, en los que un tipo aparecía danzando con pintorescos movimientos y, a un cambio de ritmo del artista principal, los que permanecían estáticos a su alrededor empezaban a bailar con idéntico atolondramiento.

A estas alturas del musical, lo que conviene al Parlamento regional es el debate sosegado y el contraste de ideas, más que convertir la Cámara en campo de batalla dialéctica entre utus y tutsis. Que Asturias, por ahora, no es Ruanda.

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