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Xuan Xose

Disonancias, mala educación, pentecostés alicorto

Agosto. La vicepresidenta del Parlamento de Baleares, Gloria Santiago, que realiza el Camino de Santiago, llama al 112: la persigue un hombre masturbándose. Posteriormente, denuncia a la operadora que la atendió por hacerlo “con tono bronco y dirigirle reproches por ir sola”. Se abre expediente a la operadora. Un mes después, exonerada: “ni tono bronco ni reproches”. Un mesín de aforfugón para la trabajadora. ¿Se ha disculpado la podemita balear? Pues no.

Podemos dar crédito a su palabra con respecto al acoso, pero no tiene ninguno con respecto a su capacidad de decir la verdad en lo sucedido durante la llamada al 112. Tampoco tiene saldo en la cuenta de su educación, al no disculparse por su mentira o error y por el mal trago que hizo pasar a la trabajadora.

En la dialéctica por la oficialidad, a favor de la cual se han manifestado recientemente dos expresidentes, Silva y Trevín, se producen fenómenos sorprendentes. Así, entre los contrarios, la disonancia cognitiva en el área cerebral de las matemáticas, cuando afirman que no puede aprobarse la oficialidad por un solo voto, el de Adrián Pumares. ¿Uno? ¿Y los otros veintiséis? ¿Los ha llevado el Sumiciu? ¿O son para estos sesudos argumentadores como lo que Bergamín decía en “El traidor Franco”: “No eres voto, no eres hombre, / no eres nombre, no eres nada”?

La ofensiva contra la oficialidad ha propiciado un milagroso pentecostés, todo el mundo se ha convertido en filólogo: saben que se dice fíu y h.iyu, que se denomina a un instrumento angazu, pradera, garabatu, etc., de lo cual concluyen que es imposible una lengua unificada.

Lástima que este pentecostés sea alicorto. Y así, ignoran que en castellano dicen almirez, mortero, majador o que pronuncian chiquillo, chiquiyo, chiquixo, quiyo, etc., y eso por no hablar de leísmos y laísmos.

Alicorto, como la sidra de antaño: no es capaz de pasar el puertu.

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