Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Francisco García

Billete de vuelta

Francisco García

Más protones y menos portones

Resulta espeluznante que en el año de la pandemia 1.775 asturianos perdieran la vida a causa del covid-19. Pero aún lo es más que en el computo de defunciones que certifica la estadística oficial del pasado año los muertos por cáncer ascendieran a 3.562, el doble de los fallecidos por cuenta del maléfico virus. Esos números colocan a la región a la cabeza nacional en muertes de origen tumoral.

Desconocemos a día de hoy qué influencia pudo tener el confinamiento y el miedo al contagio en las demoras no intencionadas en el diagnóstico y tratamiento del cáncer durante muchos meses. Demoras que se debieron tanto al cambio de funcionamiento del sistema sanitario por motivos preventivos como a las decisiones de los propios pacientes, temerosos de acudir a los centros de salud cuando la tormenta vírica arreciaba.

La pasada semana hubo visita pastoral de la ministra que porta la cartera de la salud, que anunció 13 millones de euros para la región en equipos de alta capacidad diagnóstica. Pero también hemos sabido que el Principado quedará fuera de los planes del Gobierno de dotar a los centros sanitarios del Principado de tratamientos a base de protonterapia. Para los profanos, la terapia de protones es un tipo de radioterapia externa más precisa que protege al máximo el tejido sano porque no lo expone innecesariamente a la radiación. Los protones son dirigidos con precisión milimétrica contra el tumor, donde depositan la mayor parte de su energía. Los tejidos circundantes quedan a salvo y se reduce el riesgo a desarrollar tumores secundarios. En pacientes jóvenes y pediátricos, esta terapia resulta esencial.

En la lucha sin cuartel contra la enfermedad oncológica, Asturias requiere de más protones y menos portones. Más disparos al centro de la diana y menos pólvora en salvas.

Compartir el artículo

stats