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Francisco García

Billete de vuelta

Francisco García

Los Picos ya son mundiales

Asisten la razón y la víscera al catedrático de Geografía Humana Víctor Fernández Salinas cuando propone la declaración de los Picos de Europa como Patrimonio de la Humanidad. Varios parques nacionales españoles ya gozan de semejante galardón (Garajonay, Teide, Doñana y Pirineos-Monte Perdido); indudablemente, la unidad de los tres macizos cantábricos del espacio protegido que comparten tres comunidades vecinas atesora indudables valores naturales, culturales, económicos y sociales que garantizan su acomodo en el listado de la Unesco.

La iniciativa es oportuna y algunos pasos se han dado, aunque hayan caído en el olvido. En 2014, el patronato de Picos de Europa aprobó iniciar los trámites necesarios para obtener el reconocimiento como Patrimonio Natural. En enero de 2019, la Comisión de Cultura del Senado dio aprobación por unanimidad a una moción en la que se instaba al Gobierno a defender la candidatura del parque nacional como Patrimonio Mundial por un excepcional valor “que lo hace único en el mundo”.

¿En qué quedó aquello? En agua de borrajas. Lo cierto es que las 60.000 hectáreas que atesora el impresionante territorio calizo aglutinan valores naturales de relevante singularidad, especies animales emblemáticas, un paisaje cincelado por la actividad agroganadera tradicional con maestría de orfebre, una actividad económica relevante relacionada con la producción de quesos artesanos, un enclave cultural que entronca con la tradición mariana y el relato del surgimiento de una nación...

De hecho, dos hayedos de los Picos ya gozan del reconocimiento de la Unesco: los de Asotín y Cuesta Fría, en la vertiente leonesa del macizo central. ¿Cuánta gente conoce este detalle? Prácticamente nadie.

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