Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Pedro de Silva

Navidades anticipadas

Si las Navidades solo fueran unos días no darían para tanto. En realidad, se insinúan ya en el horizonte cuando se ponen a la venta los recibos de lotería para el Gordo, siendo verano todavía, y muestran sus primeros reflejos cuando en el último mes del otoño aparecen sus signos externos: árboles y adornos de Navidad que no tienen contexto, precoces puestos de figuritas para el belén, colgantes de luces aún sin encender en las calles de ciudades y pueblos. En las grandes urbes, donde hay dinero para montar artilugios de alto copete, los colgantes muestran ahora su trama interior, la compleja arquitectura que en pocas semanas quedará oculta por la explosión de luz. Las personas que prefieren las vísperas a los propios días que estas anuncian (en los que el deslumbramiento deja ya la sombra de su decadencia) pueden llegar a disfrutar del vaticinio más que cuando los días llegan.

Compartir el artículo

stats