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Francisco García

Billete de vuelta

Francisco García

Búhos nivales, pigargos y otros AVES

El gran drama en Asturias, cuando no comedia, es la tardanza de las grandes obras que se eternizan, como la llegada de la alta velocidad ferroviaria, cuyos plazos de finalización se incumplen con exasperante frecuencia. Así, resulta más sencillo que alcance la costa gozoniega un búho nival procedente de Escandinavia que asome el pico el AVE que viene de Madrid atravesando la Cordillera taladrada.

Llegan ministros a Asturias a cantar la buena nueva sanchista pero vienen en avión, con boleto que sale por un ojo de la cara, y si se descuidan tienen que regresar a la Corte en coche, porque no cuadran las horas de los vuelos. En las carteras ministeriales no hay fecha definitiva para el AVE, que a lo que se ve es pájaro de mal agüero para estas latitudes, para esta región que se despuebla, porque sus autopistas y sus catenarias son de ida y no de vuelta.

Asturias necesita el AVE para remontar el vuelo, para que el futuro incierto no le corte las alas a un territorio que pierde efectivos y envejece como un vino en barrica de roble francés. Cada vez habrá menos asturianos pero más lobos y jabalíes, algún búho nival y más pigargos. Y por tanto menos salmones, que le especie a la que llaman, por su tamaño, águila marina, recién trasplantada al oriente regional, se alimenta del rey del río. La reintroducción de una especie en un hábitat supone un esfuerzo financiero que hay que justificar al máximo, porque los efectos de la suelta, si no cuenta con el suficiente rigor científico, pueden resultar devastadores. ¿No sería más efectivo destinar esos fondos a evitar que se extingan especies en peligro, como el urogallo, el cormorán moñudo o el ostrero?

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