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Pilar Sánchez Vicente

Pilar Sánchez Vicente

Escritora y documentalista

Razones por la oficialidad del asturiano

La necesidad, en tiempos de intolerancia, de reivindicar la pluralidad y la diversidad

Hay varias razones para reivindicar la oficialidad de la lengua asturiana. La propia Constitución española en su artículo 3 ampara a las lenguas oficiales, si no logramos que sea oficial en el Estatuto, como marca, terminará perdiéndose. Es por tanto un agravio comparativo respecto a otras lenguas y comunidades autónomas del Estado.

Teniendo en cuenta que hablamos de una lengua histórica estaríamos hablando de cometer un delito contra el patrimonio cultural inmaterial de los pueblos, como lo calificaría la Unesco.

Desde el siglo X esta lengua tiene expresión escrita y se utiliza para documentos notariales, correspondencia, literatura, etc. El propio Jovellanos reclamaba una Academia que la fijara, puliera y consolidara y su hermana Xosefa es la primera autora que escribe en asturiano, siendo la primera novela escrita en Asturias obra de otra mujer, (Enriqueta Rubín, El viaxe de tío Pachu a Uviéu).

Existe una Ley de Uso, impulsada por el Partíu Asturianista cuando estuvo representado en la cámara legislativa autonómica, pero resulta claramente insuficiente y no se aplica. Ni siquiera los profesores de asturiano ven equiparada al resto su asignatura, al no ser oficial.

En este tiempo de intolerancias, es más importante que nunca reivindicar la pluralidad y diversidad, humana y lingüística, pero sobre todo proteger nuestra historia, y la llingua asturiana es parte sustancial de la misma, como el arte de la monarquía asturiana o las pinturas rupestres de Tito Bustillo. Y cuando digo llingua, digo llingües: el asturiano y la fala.

Ambas deben ser reconocidas, para poder ser usadas en libertad y protegidas. Es una cuestión de derechos de los asturfalantes, no va a suponer ninguna obligación para los castellanoparlantes. Esta es una más de las falacias extendidas.

Además, somos la región más envejecida de Europa y con más paro de España. Catalanes, vascos, gallegos, valencianos… Quizá ser la quinta lengua reconocida nos hiciera subir algún peldaño, más no podemos bajar.

Y muchas gracias a los cuatro cavernícolas que se oponen: intentan provocar el enfrentamiento con su discurso de odio de una forma tan deleznable que solo consiguen aumentar el número de favorables a la oficialidad.

Por cierto, los cuatro políticos que se posicionan claramente en contra tienen apellidos asturianos, cuya traducción al castellano hago entre paréntesis: Mallada (majada), Ablanedo (avellanar), Figaredo (plantación de higueras), Pumariega (plantación de manzanos).

Ya me dirán si es una lengua inventada...

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