Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Pedro de Silva

Casado en misa

Es terrible, pues alimenta la idea de algunos allegados míos de ser ingenuo incurable, pero la verdad es que me creo la explicación de Casado sobre su presencia el 20N en una misa por el alma de Franco; o sea, que era víspera de fiesta de guardar, pasaba ante una iglesia, entró, se encontró con el pastel y dar la vuelta para salir era peor todavía. No tendría sentido que fuera algo deliberado para luego explicar como pudo que había entrado por confusión. Podría ciertamente haber añadido, con unas risas, que una vez dentro pensó que al ser tan enormes los pecados de Franco era de buen católico echar una manita a su alma en pena con unas oraciones; pero Casado no es Johnson en punto a desparpajo, su parroquia más castiza (que agradeció el gesto “involuntario”) nunca se lo perdonaría y, en fin, con las almas en pena pocas bromas y menos todavía con las de los antepasados.

Compartir el artículo

stats