Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Urbano Rubio Arconada

Nuclear, energía verde

La transición energética en España

Las energías eólica y solar disfrutan de una buena reputación como fuentes de energía limpia de cero emisiones. Sin embargo, ambas no son fiables para estabilizar la red eléctrica y requieren energía de respaldo (gas, hidráulica, etc.) para estar en línea en caso de que el clima no coopere: si no sopla el viento o el sol se esconde, las renovables no funcionan. Sobremanera, disponer de energías renovables como alternativa prioritaria nos condena a pagar una energía cara. España ya ha pagado más de 100.000 millones de euros en primas “verdes” a las renovables que incrementan el recibo. ¿Están los ciudadanos –con sueldos cada vez más deprimidos– dispuestos a tener una energía sin CO2 y pasar de pagar la luz de 50 euros de media al mes a pagar un desbocado precio de 400 euros megavatio hora? Además de caro, apostar por un horizonte absolutamente renovable es temerario: vía libre a los apagones: “con 100% renovable sin capacidad de almacenamiento estás muerto”. Europa, consciente del problema, ha girado hacia la racionalidad, y considera la nuclear como “energía verde”. Francia, centro geográfico de Europa, apuesta por incrementar sus actuales 58 plantas de uranio que produce el 76% de su energía: un plan de inversión de 30.000 millones de euros para seis nuevos reactores. Con esta estrategia Francia se convertirá en la fábrica energética del continente, exportando energía hacia el norte y hacia el sur. Una central nuclear ocupa dos campos de fútbol; para instalar la misma potencia mediante huertos solares se requeriría el espacio de doscientos mil campos de fútbol, lo que supondría ir de aquí a Madrid divisando espejitos luminosos. Los reactores nucleares generan energía en grandes cantidades y en línea el 93% del tiempo, en comparación con la eólica (37%) y la solar (26%). La mayoría de las plantas de energía nuclear están diseñadas para una vida útil de 30 años, aunque pueden operar de forma segura durante 60 años aplicando procedimientos específicos de mantenimiento. Los resultados de eficiencia energética nuclear son indiscutibles, aunque bien, tiene sus contraindicaciones como son los residuos radiactivos y los peligros de fugas. La tecnología actual minimiza estos riesgos: automatización en procesos robotizados de seguridad y la gestión piroquímica de residuos actínidos. El peor enemigo presente de lo nuclear es la negativa percepción de la opinión pública, una realidad muy manipulada ideológicamente. Es común ver en “la tele verde” fotos con una chimenea humeante de una central nuclear junto con otra con molinillos de viento. Pues no, el humo que emiten las centrales nucleares no es contaminación, es vapor de agua. Todos los recursos energéticos tienen ventajas y desventajas; no hay un recurso energético perfecto. Pero la energía nuclear tiene beneficios increíbles que la convierten en una opción que vale la pena considerar como una opción de energía limpia para mejorar nuestro medio ambiente, asegurar estabilidad en línea, reducir la dependencia exterior y mejorar precio final. Hay países que lo tienen claro y apuestan por ella a la espera de que otras energías puedan sustituirla con las mismas garantías. En el mundo existen 30 países que acumulan 442 reactores en operación, 178 se encuentran en Europa. Polonia acaba de aprobar la construcción de seis centrales nucleares financiadas con el ahorro de reducir el incentivo de no pagar por los gases contaminantes. Finlandia abre ahora su central. Francia, Holanda y Ucrania van a construir nuevos reactores. Bélgica va a alargar la vida de sus unidades. Japón ha dicho que para obtener los patrones climáticos van a aumentar su producción por fisión atómica. China está expandiendo rápidamente sus flotas de reactores. Mientras, el modelo energético de España apuesta por clausurar las nucleares entre el 2025 y el 2035. Un despropósito por ciencia y economía. Los expertos estiman que España necesita ampliar la vida de sus centrales nucleares que cubren 7 GW y alrededor del 22% de la demanda, con puntas del 40%, según los registros de REE, así como la construcción de –al menos– tres nuevas antes del año 2035 para aportar eficiencia al mix eléctrico y atajar la terrible subida del precio de la luz. La energía está en la base de nuestro desarrollo y la manera más rápida de decrecer es quitar energía. ¿Estaremos en esa senda?

Compartir el artículo

stats