Opinión | L’aprecederu

Xuan Xosé Sánchez Vicente

Una voz patriótica asturiana de la emigración

Montevideo. 1885. La Gralla, periódico catalanista escrito en catalán. El 14 de junio, reseña un artículo del 31 de mayo de otra publicación montevideana, La Voz Asturiana.

Esta, que pretende “ser eco fiel de las históricas tradiciones y noticias de nuestra provincia natal”, al saludar la aparición de La Gralla declaró: “No somos cantonalistas; pero sí regionalistas dentro de la unidad nacional. Rechazamos el centralismo, que es la ruina de los pueblos”.

El artículo reseñado está escrito por Rafael (Fernández) Calzada, un naviego emigrado, de vida exitosa en Argentina. Rafael Calzada se ha educado en la visión federalista de Pi Margall, que ya su padre profesaba.

La Gralla afirma que el programa de Calzada es idéntico al del catalanismo del periódico, y que si ellos se hubiesen atrevido a decir lo mismo hubiesen sido tildados de separatistas. Y glosa las razones que el naviego aduce a la pregunta de por qué se muere por la patria, cuya enumeración cierra éste: “formando así lo que se llama la nacionalidad, cuyo honor y grandeza es la eterna preocupación de todos y cada uno de los que la constituyen”

Y tras ese resumen concluye: “Hoy se advierte un gran movimiento regional en todas las provincias del norte de España, y los hijos de aquellas mismas provincias que viven aquí no deben pasar por alto tan patriótico movimiento, pues va encaminado a reconquistar lo que nos ha robado la absorbente metrópoli: la fisonomía provincial”.

Sumamente llamativo: el fondo identitario asturiano reforzado por el federalismo pimargaliano sirviendo de modelo al catalanismo en la emigración americana. En todo caso, no deben olvidarse dos cosas: la potente presencia del federalismo en Asturies durante los últimos años del XIX, y el que Asturies era una de las naciones que formaban parte del proyecto de Constitución Federal de 1873.

¿Qué dirán los centralistas que piensan que eso de la nacionalidad asturiana es un invento?

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