Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Feliciano Ordóñez

Feliciano Ordóñez

Profesor de Metodología y Estadística

Sobre el debate del cannabis

Acerca de la legalización de la droga más consumida en el mundo

Esta reflexión sobre el tema del cannabis lleva tiempo rondando mi cabeza, es delicado no solo el tema sino el momento. He tenido que hacer un esfuerzo a la hora de buscar un lugar objetivo desde el que abordar este tema ya que la experiencia en centros terapéuticos y asociaciones puede haber establecido un filtro nada pertinente.

Hagamos un ejercicio histórico sobre las publicaciones científicas, en los últimos 5 años se ha experimentado un incremento de publicaciones sobre el tema con una deriva inquietante hacia estudios para establecer los beneficios que tiene esta substancia frente a los estudios que se centran en los efectos negativos que tiene para la salud física y psíquica. A esto debemos sumar que esta droga aparece como la más consumida a nivel mundial. Todo ello ha desembocado en un debate social en la que cada parte trata de ocultar los argumentos que difieren de sus objetivos: cannabis si o no. El efecto publicitario mantiene una visión relajada y tendente a minimizar los riesgos asociados sobre todo en la población adolescente; mientras que del lado contrario evitan mencionar los artículos que evidencia efectos beneficiosos. Podríamos decir que estamos ante dos caras de la misma moneda.

Datos, es la droga más consumida y la que tiene una edad más temprana para su consumo. Desde las OMS en varios informes, se destacan sus efectos perjudiciales agudos y crónicos como: alteraciones cognitivas y motoras que ponen en riesgo las facultades para actividades del día a día, aumento de los problemas de aprendizaje afectando a la memoria, o los efectos encontrados en el sistema respiratorio e inmunitario, sin olvidar las alteraciones graves de la conducta. Por otro lado, tiene efectos beneficiosos para el alivio del dolor crónico, también se ha estudiado su efecto positivo como paliativo del dolor en enfermos oncológicos y en efectos derivados de la quimioterapia, reduce también efectos del estrés postraumático. Estos son algunos de los datos obtenidos en más de 190 artículos sobre el tema, y pone encima de la mesa la realidad del problema, que no es cannabis si o no. Se debe ir más allá de esta dicotomía, analizar los posibles problemas de la venta y distribución, como será la prescripción, la regulación de las dosis, la administración eficaz… Se debe investigar si su uso es adecuado como medicamento, y si es así, debe seguir los mismos criterios que otros fármacos.

Se debe analizar los efectos sobre las diferentes franjas de edad poblacional, estudios recientes manifiestan, por ejemplo que en la edad juvenil existe un riesgo alto de consumo no controlado. Además, se debe marcar la diferencia existente entre las manifestaciones de tipo oficial realizadas sin garantía científica que pueden generar visiones parciales sobre el tema y derivar en daños colaterales, de los estudios científicos.

Finalmente siempre está el trasfondo de la regulación y legalización, que como he tratado de evidenciar queda recluido bajo la idea de la primacía de la salud, teniendo en cuenta que lo que se debe de regular son las condiciones de un posible uso con las garantías que tienen otros fármacos con potencial adictivo. Estamos ante un debate abierto que no debe plantearse como un enfrentamiento de ideales, sino de un uso racional de las evidencias científicas.

Compartir el artículo

stats