Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Francisco García

"Pardemia" en Pesoz

Solos dos habitantes del concejo de Pesoz figuran en la estadística oficial como contagiados por el covid. Lo cual daría para la humorada de considerar que en ese pequeño municipio del occidente asturiano la pandemia se ha quedado en “pardemia”. Se puede decir que Pesoz ha sorteado el ataque del virus con un par.

Sea culpa del aislamiento, o consecuencia de la responsabilidad individual de los vecinos, preocupados de preservar la salud de una población muy envejecida; sea que el covid se ha aburguesado y se ha vuelto con el paso de los meses más urbano que rural, más de mar que de montaña, más de la pechuga del “ocho” que de las alas, el caso es que en Pesoz han sorteado al bicho a base de hidroalcohol y aguardiente.

Dicen los paisanos que el bicho no llega a Pesoz porque la carretera es estrecha, más tenue que un catarro. Si el acceso a un concejo remoto resulta problemático hasta para un virus, si las comunicaciones no sirven para acercar territorios y personas, tenemos un problema de salud y otro social. Hay caminos que, sin embargo, encuentran más rápido acomodo y financiación en las deprimidas zonas rurales, como el “eje de Pesoz”, la autopista eléctrica en forma de línea de alta tensión con capacidad de 760 megavatios para evacuar la energía que generan los gigantescos parques eólicos en proyección en la comarca. Esa cicatriz que le va salir al paisaje, ese paredón de aspas sobre el horizonte es la epidemia que le viene al Occidente.

Compartir el artículo

stats