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Urbano Rubio Arconada

Competitividad

Urbano Rubio Arconada

El oro de España

Un repaso a la historia económica española a través de sus reservas auríferas en el banco central

La guerra de Rusia está ramificando en otra guerra de divisas con el objetivo de debilitar el dólar como moneda reserva. La inmensa gasolinera rusa vende su energía en rublos o en oro, es decir que el rublo se está respaldando con oro, mientras el dólar y el euro está ligado a las fotocopiadoras de los Bancos Centrales que han impreso un 40% más de billetes en sólo tres años. Coyuntura ésta que está promoviendo la deuda masiva, la súper inflación y la devaluación de las divisas. En este escenario las inversiones en oro se disparan como eterno valor refugio cuya cotización alcanza estos días su récord histórico.

A lo largo de la historia el oro se le ha considerado como el medio de pago más fiable, por sus cuatro características esenciales: escasez, durabilidad, compactibilidad y divisibilidad. El “vil metal” ha sido causa del auge y caída de imperios, incluido el Imperio Español. La minería romana fue el comienzo de las extracciones del oro mediante la fuerza del agua, lo que produjo cicatrices que aún se pueden ver en algunos montes de Asturias y León. A partir del siglo XI, con el establecimiento de los reinos de taifas, el oro africano empieza a llegar a los reinos cristianos. Entre los años 1492 a 1661, conocido como el “Siglo de Oro”, fue el periodo más álgido de nuestra historia tanto por la gran cantidad de obra artística como por los “dorados” que venían de las Indias. Oro, plata, perlas y esmeraldas, se extraían de las tierras americanas, pero tan sólo se enviaba a España el “Quinto Real” lo que representaba que el 80% de la riqueza producida se quedaban en América para contribuir a su desarrollo. A pesar de los piratas y varios naufragios, los historiadores cuentan que un total de 16.000 toneladas de plata y unas 200 de oro llegaron a nuestros puertos desde América abriendo océanos en poderosos galeones. En el siglo XVI España acuña las monedas del imperio: “doblones de oro” de curso legal hasta mediados del siglo XIX.

Andando el tiempo, sucesivas quiebras de los reinados por las “fatigas” del Imperio español en la órbita hispana y el coste de la defensa de la expansión napoleónica, hizo mermar considerablemente las reservas del preciado metal. En el momento del estallido de la Primera Guerra Mundial, el Gobierno conservador de la época mostró una actitud absoluta de neutralidad, lo que fue netamente positivo para el crecimiento económico de España principalmente en los sectores minero y naval. Una verdadera riada de oro llegó a las arcas de los industriales y negociados españoles cuyo comercio exterior creció exponencialmente.

El siguiente episodio importante relacionado con el oro español se produce en 1936. El Gobierno de la República, presidido por los socialistas, toman la decisión de trasladar fuera de España las reservas de oro custodiado por el Banco de España, reservas consideradas por aquella época las cuartas más grandes del mundo. Unas 850 toneladas de oro embarcaron hacia Moscú y París principalmente.

La no intervención en la Segunda Guerra Mundial supuso que se aprovechase esta circunstancia para aumentar el comercio con los contendientes. La venta de wolframio a los países en guerra, mineral esencial en la industria armamentística, propició que, en 1945, al terminar la gran guerra, España contase nuevamente con un centenar de toneladas de oro en el Banco de España. La salida de la guerra con una España quemada y un aislamiento internacional, provocaron una recesión en los años 50, lo que hizo que se solicitaran créditos que tuvieron que pagarse con el oro del tesoro, dejando nuevamente las arcas en vacío.

El plan de estabilidad de 1959 y la posterior convergencia económica con Europa relanzaron el crecimiento. En 2007, a punto de reventar la crisis, el presidente Zapatero, consideró que “el oro ya no era una inversión rentable” y decide vender un tercio de las reservas (158 Tn) a 650 dólares la onza, cuyo valor actual sería de tres veces más. En la actualidad, el Banco de España cuenta escasamente con trescientas toneladas de oro físico, mientras Alemania cuenta con 3.391 Tn, Italia con 2.458 Tn, Francia con 2.435 Tn, Estados Unidos, dice poseer unos 8.000 Tn y China 5.000 Tn. Lo hechos reafirman la clara sospecha de que el oro ha sido siempre un vector integrante de la azarosa historia de España.

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