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Pedro de Silva

¿Carpe diem?

En el fondo el Carpe diem horaciano es justo lo contrario del Estado de bienestar –cuya primera obligación es proveer seguridad ante los días venideros– y de la que Pedro Casals llamaba la “sociedad preventiva”. Por eso nos desequilibra tanto la aparición de grandes incertidumbres, ya sea sobre la salud (caso de la pandemia), la continuidad del modo de vida y consumo (crisis climática) o la mismísima paz (una guerra a nuestras puertas). El paliativo o sedante que se nos ofrece es gozar del día. Pero baja uno al dichoso día y se encuentra con la inflación ya a la puerta de casa, con lo cual el día se arruina. Así que mejor solucionar las crisis y dejar para otro día el Carpe diem. A fin de cuentas, el propio Horacio, cuando escribió las Odas tras una vida de veras azarosa, estaba ya a cubierto por la protección de Octavio y, sobre todo, de un buen amigo de nombre Mecenas. Así ya se puede.

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