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José Manuel García del Valle

José Manuel García del Valle

Secretario general de la Federación Asturiana de Parroquias Rurales

El comisionado Izquierdo no tiene mano izquierda

La efectividad de las acciones del Principado para combatir el despoblamiento

El Comisionado para el Reto Demográfico se apellida Izquierdo, pero no tiene mano izquierda: más bien al contrario, denosta y zahiere a cualquiera que ose replicar, criticar o contrariar sus proyectos y no escatima ocasiones para patentizarlo. Es el listo de la clase, los demás son unos ineptos. Así ocurrió en su reciente comparecencia en el Parlamento Asturiano para explicar su proyecto de “Aldea 0”. No escatimó reproches a la Federación Asturiana de Parroquias Rurales (FAPAR) a la que acusó de vapulearlo en varias ocasiones sin motivo alguno.

Veamos. La primera vez que desde la FAPAR se cuestionó la actuación del Comisionado fue con motivo de su pretensión de analizar las tipologías de parroquias rurales. El mero hecho de pretender hablar de “tipología de parroquias rurales” denotaba una ignorancia y un desconocimiento tan brutal de nuestra estructura territorial que no salir a combatirla hubiera sido temerario por nuestra parte, porque no olvidemos que el Comisionado convierte sus teorías en proyectos con impacto en nuestra realidad normativa.

Le recordábamos que no cabe hablar de “tipologías de parroquias rurales”, porque las únicas parroquias rurales existentes en Asturias son las definidas en nuestro Estatuto de Autonomía como “forma tradicional de convivencia y asentamiento de la población asturiana”. No hay más parroquias rurales. Existen “parroquias” a secas como forma interna de organización de los concejos, como también los son los barrios, las iglesias o las anteiglesias, pero carecen de personalidad jurídica, cualidad que sí tienen las parroquias rurales asturianas. Como se verá, resultaba obligado salir a la palestra a combatir esta peregrina idea, era un deber de obligado cumplimiento.

La segunda ocasión en la que FAPAR salió a los medios, fue para mostrar su opinión sobre el proyecto “Aldea 0” patrocinado por el Comisionado. Era también una obligación pública salir a decir que ese proyecto estaba condenado al fracaso porque estaba alejado de la realidad del mundo rural. Desde el año 2007 ya existe la ley 45/2007 por cierto en la que el señor Izquierdo participó, una Ley para el Desarrollo Sostenible del Medio Rural y que según don Jaime no funcionó.

Nos preguntamos por qué no funcionó. La teoría ya está clara, falta ponerla en práctica y esto no se consigue con más teoría. Hacen falta inversiones y ayudas. Ni el “paisano” ni sus descendientes quieren abandonar el pueblo, pero necesitan ayudas, no proyectos teóricos. Suturar la brecha rural necesita inversión, fiscalidad ventajosa, extender las nuevas tecnologías, eliminar la venta a pérdidas; en fin, pasar de las musas al teatro. La despoblación es un gran problema porque supone una fractura del vínculo intergeneracional que no solo imposibilita su proyección hacia el futuro, sino que implica una pérdida de la memoria cultural de nuestros pueblos.

El Comisionado pertenece a esa clase de empleados públicos cuya aportación a la resolución de los problemas se limita a la elaboración de proyectos teóricos desde el ostracismo del despacho, alejados de la realidad y, por ello, condenados al más absoluto de los fracasos. Falta humildad, mano izquierda. No se puede andar por el mundo menospreciando a quienes nos critican, la condición de empleado público impone una serie de deberes entre los que se encuentra el respeto, la contención, la educación, el diálogo.

El problema es que estos proyectos, de origen burocrático, son asumidos como propios por los responsables políticos que, ayunos de ideas, patrocinan cualquier propuesta que aparezca adornada de ciertos visos de credibilidad y dedican a ello ingentes cantidades de dinero público que acaba convirtiéndose en un gasto inútil. El Gobierno del Principado de Asturias, entendemos, debería ser más selectivo a la hora de elegir sus acciones para luchar contra el despoblamiento del mundo rural y oír a quienes más saben del tema: los paisanos. Esa es la Universidad que más enseña. Debe pasarse de la teoría a la práctica; de lo contrario su indolencia hará que broten como setas partidos cuyo único programa electoral será la defensa de este medio. Y triunfarán.

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