Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Sofía Castañón

Sofía Castañón

Coordinadora autonómica de Podemos Asturies

Una fiesta popular para una Asturias soberana

El relato de país que encierra la conmemoración del 25 de mayo

Existe una ficción histórica, un camino posible de la memoria, en el que el 25 de mayo celebramos el Día de Asturies sin resonancias religiosas ni monárquicas y toda la gente asturiana reivindicamos aquella ocasión en que el pueblo se echó a las calles contra la invasión napoleónica y defendió su soberanía en un proceso que acabaría culminando en la primera constitución del conjunto del Estado que daba forma legal a los principios de la democracia liberal nacida al calor de la Ilustración.

En esa ficción, nuestro relato de país se fundaría en la heroicidad de una masa anónima de hombres y de mujeres, como Marica Andallón y Xuaca Bobela, rescatadas desde la historiografía feminista por la investigadora Arantxa Margolles, que protagonizaron la resistencia contra la imposición napoleónica y conjugaron, así, por primera vez, el principio de soberanía de Asturies. Que hoy digamos Xunta Xeneral para referirnos al parlamento autonómico se ancla en aquella decisión de aconceyar la respuesta a las tropas de Murat, articulando así proyecciones y sueños de país más o menos logrados.

Creo que es importante pensar esa fecha histórica desde el presente, traerla al hoy y hacerla nuestra más allá de una lectura superflua de los símbolos o la memoria democrática. ¿Por qué se levantó entonces el pueblo de Asturies soberana? Por una idea de libertad casi recién estrenada en quienes iban dejando de ser súbditos para pensarse desde la ciudadanía. Por la dignidad colectiva de expresar una voluntad política sin injerencias extranjeras. Por la autoconciencia de capacidad, de voz y de potencias para transformar la realidad en un momento crítico del país.

¿Por qué cabría salir a las calles hoy en esta Asturies magullada por la pobreza endémica, la destrucción industrial, la falta de orientación estratégica en las políticas socioeconómicas y de desarrollo de las Alas, la juventud que no deja de marchar para encontrar su futuro lejos de casa, el retroceso en los derechos civiles y su defensa o la sustitución de las políticas por los símbolos?

Hoy cabe salir a la calle también como pueblo soberano para recordar que una bandera no tapa las vergüenzas que nos muestra el Informe Foessa sobre pobreza y desigualdad en Asturies. Tampoco tapa el fiasco que nos resistimos a aceptar de la reforma estatutaria, condenando nuestra tierra a una minoría de edad democrática que, además, posterga el imprescindible reconocimiento legal de las lenguas propias de Asturies. No se tapa con una bandera el desmantelamiento industrial, las alfombras rojas a Amazon o el sacrificio de la sanidad pública de Xixón abriendo la puerta a la definitiva privatización de nuestro bienestar; tarea ferozmente abonada con el abandono de la atención primaria a resultas de esta pandemia. No se oculta en tela vieja la situación del personal sanitario, del profesorado en todos sus niveles, especialmente de esas interinas e interinos que reclaman fijeza. Hoy saldríamos a la calle, porque de hecho ya lo hacemos, reivindicando políticas públicas que nos permitan vivir en nuestra tierra y hacerlo, además, siendo quienes somos. En el debe de esta legislatura, compartimos con la vecina Castilla y León, dispuesta a devolver a las mujeres a su estado permanente de minoría de edad y destino biológico, el ser la única comunidad que no tiene una legislación que proteja los derechos trans y LGTBI, alejándonos del marco de defensa de los Derechos Humanos sin que quepa razón democrática posible.

Podemos Asturies reivindica, desde hace años, que el 25 de mayo sea nuestra fiesta, popular y soberana, materialmente ligada a mejorar la vida de nuestra gente. Más digna y mejor que cualquier servidumbre.

Compartir el artículo

stats