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Teresa Mallada

En Asturias, como Andalucía, urge cambiar de rumbo

El resultado electoral de los populares abre expectativas de cambio en otras comunidades gobernadas por los socialistas

La victoria histórica y sin paliativos del PP de Juanma Moreno en Andalucía revela, entre otras lecturas, la profundidad del hartazgo de los españoles con el desgobierno de Pedro Sánchez y con la falsa realidad que nos dibuja cada día un PSOE, intoxicado por sus socios radicales, sin credibilidad y alejado del mundo real.

La mayoría absoluta de los populares andaluces supone, asimismo, un giro social sin precedentes en un territorio considerado hasta ahora como gran feudo socialista. Los ciudadanos andaluces han votado con los pies en la tierra, buscando soluciones a sus problemas, a favor de una gestión posible y real, por una política responsable, y han elegido la garantía contrastada que supone la gestión del Partido Popular.

Han dicho sí al saber hacer del PP en tiempos difíciles y, a su vez, han dicho no, de forma abrumadora, a una izquierda desnortada y empecinada en una gestión errónea, a una izquierda marcada por la corrupción, una izquierda que no ofrece resultados y que incluso ha extraviado su sentido ideológico en discusiones sobre semánticas vacías.

El resultado electoral en Andalucía revela también que las opciones ideológicas basadas en descontentos –un enfado que normalmente va por barrios– pierden consistencia y credibilidad de forma muy rápida. Es algo que los asturianos sabemos bien. Duran lo que dura el cabreo, lo que tarda en comprobarse su falta de coherencia y su falta de rigor cuando les llega la hora de asumir responsabilidades de gestión. Cuando desaparece el enfado, los españoles buscan la seguridad de la política moderada tejida entorno al centro.

El escrutinio, sin duda contundente, abre la puerta a un gran cambio en España y, por qué no, también en Asturias, otro tradicional feudo socialista en el que el PSOE ha ejercido un gobierno monocolor durante la práctica totalidad de nuestras cuatro décadas de autonomía regional.

Como en Andalucía, los asturianos sufrimos también a un PSOE, que, salpicado por notorios casos de corrupción y reforzado por una profunda estructura “clientelar” macizada a lo largo de cuatro décadas, viene demostrando una ya legendaria incapacidad para dar respuesta a los grandes desafíos de nuestra región.

Así, año tras año, la gestión socialista nos viene hundiendo un poco más en la cola de este país en materia de desarrollo económico, pérdida de población, éxodo juvenil, castigo fiscal, reducción de actividad, crecimiento de la desigualdad… El etcétera resulta largo y desesperanzador.

Aquí, en Asturias, como en Andalucía, es urgente cambiar de rumbo. Necesitamos un proyecto de región; un proyecto responsable; un proyecto moderado, de todos y para todos; un proyecto de garantías, contrastado, para que Asturias camine en otra dirección, con ilusión, con empleo, con oportunidades, con futuro, con nuestros hijos.

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