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Urbano Rubio Arconada

Competitividad

Urbano Rubio Arconada

Tierras raras

Materiales esenciales para la tecnología: el oro del siglo XXI

Un coche eléctrico requiere once kilos de tierras raras. Los paneles fotovoltaicos, ordenadores, bombas de calor, turbinas, campos eólicos, redes inteligentes, naves espaciales, medicina nuclear, los nuevos edificios, material militar. Todo lo que nos rodea dispone de estos primorosos materiales. Los equipos de alta tecnología y el nuevo modelo de energías exigen ya duplicar la producción de minerales raros: "vitaminas de la industria". Un grupo de elementos de la tabla periódica que poseen propiedades fundamentales para la industria tecnológica y que destacan por sus capacidades indispensables para sobrevivir en la nueva era cibernética. Escandio, itrio, lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio son los diecisiete elementos que forman el grupo de minerales deseados. Hay otro grupo de materiales también cotizados por su uso en la revolución tecnológica como el tantalio, el coltán, el cobalto, el litio, berilio, antimonio, bismuto, galio, telurio, paladio y el indio. Lo curioso de las tierras raras es su especial complicación para encontrarlos en vetas abundantes en estado puro. Por su naturaleza, tienden a combinarse con otros elementos químicos, lo que los hace altamente contaminante y a veces radiactivo su procesado. La minería invasiva por decantación que utiliza China, es un sistema tóxico prohibido en Europa que obliga a usar técnicas respetuosas con el medio ambiente mediante la reducción de ponzoñosos aplicando ácidos agresivos y reposición con sustratos enriquecidos. El país mandarín es el lugar donde más se extrae los materiales raros y se posiciona como el país líder como productor, con 160.000 toneladas al año, y como comercializador del 85% de lo que se produce en todo el mundo. Esto es lo que hace que el gigante asiático tenga la llave para la distribución de estos minerales en el mundo, utilizando esta atalaya como situación de privilegio en las negociaciones y guerras comerciales internacionales. Estados Unidos depende, y mucho, de las exportaciones chinas de estos minerales para la producción de una inmensa gama de productos electrónicos o los sistemas de armamento usados por su ejército. Europa es prácticamente cien por cien dependiente del país asiático, aunque tiene puestas sus esperanzas en potenciales yacimientos en los países escandinavos y Groenlandia, donde podría haber grandes reservas. España dispone de varios proyectos de explotación aparcados, por ser el único país del mundo que tiene prohibido por ley investigar y explotar cualquier yacimiento, lo que, provoca una pérdida económica para el país de miles de millones en inversión y miles de empleos. El caso más paradigmático es el proyecto en la zona de Campo de Montiel en Ciudad Real, donde investigadores detectaron un yacimiento, el más sencillo de explotar de Europa pues es una gravera con monacita, y al solicitar la concesión pertinente, el gobierno de Castilla-La Mancha lo denegó por afectar al hábitat de especies protegidas como el lince ibérico y el milano real. Las reservas de litio más grande de Europa ubicadas en Galicia, no se pueden explotar por encontrarse dentro de la zona protegida Natura 2000. O el caso de un pueblo de Orense donde han encontrado coltán, en la primera y única mina de este tipo en Europa, pero el resultado es otra esperanza perdida para un buen plan de negocios. O el peculiar disentimiento de los montes submarinos de Canarias que esconden reservas de telurio y cobalto por "unos dos millones de toneladas" con lo que se podría abastecer toda la demanda mundial "durante diez años". A la vez que Europa ha declarado a las tierras raras objetivo prioritario, los especialistas ven España como la zona más mineralizada del continente por su paisaje y por contar con el mejor sistema sulfuroso volcánico del continente. Con estas credenciales que haría correr prosperidad… ¿Acabará España explotando estos tesoros? La nueva fiebre del "nuevo oro" ha surgido en todos los países menos en una débil España: una pesadilla ecológica, un reverso a la lógica, una inacción a la competencia, un calvario tétrico de estupidez.

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