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Vicente Montes

Análisis

Vicente Montes

Los partidos asturianos ya preparan la campaña electoral: las claves de sus estrategias

Los socialistas buscarán que las próximas autonómicas se ciñan a Asturias, mientras que la oposición mirará al clima nacional o cuestionará el modelo de región de Barbón

Los partidos asturianos ya preparan la campaña electoral: las claves de sus estrategias

Todos lo vivimos constantemente. Cuando nuestro coche da una curva, percibimos una fuerza aparente que nos parece llevarnos hacia fuera. En Física se la llama fuerza centrífuga, pero en realidad no es ninguna fuerza: es la simple inercia de los objetos por continuar en línea recta. Lo que ocurre es que nuestro sistema, el vehículo, ha optado por seguir otra trayectoria. El escenario político que veremos en Asturias los próximos meses tiene algo que ver con esa imagen: existe una trayectoria inercial, que será la que marque el clima sociológico nacional, la marcha de la economía o los pálpitos colectivos, pero existirán volantazos para tratar de dirigir la marcha de la intención de voto.

Eso explica la estrategia que el PSOE está tejiendo con paciencia. El volantazo es dirigir el foco político en Asturias a Asturias y no al clima nacional. El Presidente del Principado, Adrián Barbón, que ya ha aclarado a los más próximos que optará a la reelección, quiere centrar el debate en mayo de 2023 en Asturias, nada más. De ahí que su discurso se base en ideas autonómicas, en su gestión propia y, además, tratando de ocupar todo el espacio político. De ahí el proceso de identificación de la FSA con Asturias, que ha comenzado en lo simbólico pero va más allá. Asturias es el PSOE, el PSOE es Asturias. Pero ese argumento requiere un antagonista. Entonces ¿qué no es Asturias? Barbón ya ha deslizado la respuesta: Vox. Los socialistas son conscientes de que existe un voto útil dispuesto a evitar que la formación de Abascal gane peso (se vio en Andalucía) y sostienen que irá a reforzar al partido que gobierna. Así que el objetivo será presentar en mayo de 2023 la dicotomía: ¿Asturias, o no Asturias? Y si la respuesta es Asturias solo cabe votar al PSOE.

Ese volantazo, obviamente, perjudica a un PP que debe resolver en unos meses su apuesta electoral para Asturias. Los populares se fijarán en la inercia global, en cómo esté el termómetro entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo. Pretenderán atraer al debate regional la idea de fin de ciclo, con el planteamiento de que las autonómicas son un aperitivo para las próximas generales y que tienen carácter plebiscitario. Hablarán de Asturias, claro, pero desde una óptica más abierta que la restringida a los límites geográficos del Principado que buscarán los socialistas. La economía será la punta de lanza de los populares. Cómo se desarrolle el otoño, después de un verano de vino y rosas en el que todos estaremos un poco aletargados y conformistas ante la escalada de precios, será determinante.

La única alternativa que tendrán los partidos de la oposición, aun a riesgo de que eso implique aceptar la dicotomía que coloca Barbón como marco de juego, será cuestionar la Asturias que dibuja la FSA. Esa será, por ejemplo, una de las vías que explorarán las formaciones a la izquierda de los socialistas, aún sujeto todo a que se concrete de qué modo concurrirán a las elecciones. Colocarán el foco en la caída demográfica, como elemento simbólico de una Asturias menguante, en contraposición de los éxitos que se colocarán en la pechera los socialistas. También ahí la derecha tendrá margen para su discurso, aunque obviamente será incompatible en muchas cuestiones con el argumentario que utilicen las formaciones a la izquierda del PSOE.

Con todo, el tránsito hasta las próximas elecciones no parece que vaya a ser pacífico. Y en el ámbito parlamentario puede haber movimientos que agiten mayorías y alianzas. Queda por ver, por ejemplo, cómo se resuelve el expediente de la dirección de Podemos a Daniel Ripa, que podría acabar expulsado y en una situación similar a la que se encuentra Armando Fernández Bartolomé, diputado del grupo de Ciudadanos y sancionado con la expulsión del partido. Un movimiento al grupo de no adscritos de cualquiera de ambos (por iniciativa propia o por acuerdo de sus respectivos grupos parlamentarios) podría abrir una secuencia curiosa: por ejemplo, si Pedro Leal, expulsado de Foro pero aún integrante del grupo forista, optase por adscribirse a los no adscritos, inmediatamente conllevaría el paso a él de Adrián Pumares, al quedar Foro con un diputado. Habría, pues, una situación que exigiría una meditada solución jurídica.

Será interesante ver cómo se desarrollan el debate del estado de la región (los días 12,13 y 15 de septiembre) y la negociación presupuestaria (el Gobierno tiene margen cómodo con una prórroga) si las fracturas en tres partidos terminan en quiebra firme. En cualquier caso, no esperen un fin de legislatura tedioso.

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