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Carmen Martínez Fortún

Glamour sin empatía

La imagen en la cumbre de la OTAN en plena guerra y carestía

Estamos locos por salir, pero si no hay, no hay –contesta una sufrida contribuyente sobre sus vacaciones este año. –Imposible ahorrar ahora. Todo ha subido un horror –responde otra agobiada ama de casa. Y a la gente normal que vive el día a día y compara sus ingresos con sus gastos y la subida salvaje de todo, le resulta inevitable contraponer con amargura y bastante indignación resignada estas respuestas de unas ciudadanas corrientes como usted y como yo a las imágenes de la pasada cumbre de la OTAN, de las nietas de Biden, con sudadera o en Tik Tok, gozando de unas vacaciones pagadas por no sé quién con los abuelitos, de Jill parando Claudio Coello para comprarse unas alpargatas, de Begoña –menudo tipazo y qué estupendísima– estrenando Marcos Luengo a pares, que los luce como nadie, aunque mucho menos que el común de las mortales privilegiadas solo puedan permitírselo cuando casan a un hijo y ajustando mucho el presupuesto.

Las actividades para acompañantes de los muchos prohombres y las dos promujeres que han firmado el futuro rumbo de la OTAN en un mundo incierto, peligroso y sobre todo muy muy caro, han llamado la atención por el glamour, el juergueo, el compadreo y sobre todo el exceso. También por la nula empatía de quienes gobiernan con la situación real de los gobernados.

Pues no se entiende mucho, la verdad ese derroche propagandístico de alegría, diversión, riqueza, carpe diem y ahí me las den todas, en un momento de penuria y en un contexto de dolor y preocupación por la guerra, y solo un día antes ¡un día, por favor! de advertirnos con pesadumbre y su retocado aunque bello rostro contrito, de que nos preparemos para cortes de gas y petróleo y para la carestía, el frío y el crujir de dientes.

El presidente insiste luego sobre la bondad de su persona frente a los señores con puro que le detestan en los cenáculos, y una se pregunta escandalizada: ¿Habrá percibido Sánchez el execrable parecido entre sus poderes oscuros y la propaganda antijudía de los banqueros semitas odiosos y gordos en los carteles nazis de los años 30?

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