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Sol y sombra

Exploraciones

Nunca he sido aprensivo. Más bien todo lo contrario, descuidado. Sin embargo, de un tiempo a esta parte -supongo que la pandemia habrá tenido algo que ver- me ha dado por consultar alguna que otra patología sin querer llamar demasiado la atención. Soy consciente de que hago mal, pero también puede que a mis años resulte anacrónico releer depende qué viejas novelas de aventuras y lo sigo haciendo. Por algo, Julio Camba escribió que toda enfermedad es una aventura y cuando se llega a una edad la única aventura posible. Cansado de mirar al mundo exterior, decía Camba, uno concentra toda su atención en el interior y va explorando su hígado y su bazo como podría explorar las zonas más desconocidas e interesantes del planeta. Pero para ello es necesario, claro, que el hígado tenga personalidad, algo que no sucede si se encuentra completamente sano.

Exploraciones

La vida cuando abandona su vértigo queda sumida en una intrigante introspección. Y de ella solo solo nos sacan los acontecimientos extraordinarios, que prácticamente han dejado de existir desde que se llama evento a cualquier acto ordinario que reúne a más de una docena de personas y consiste, solo por poner un ejemplo, en presentar una nueva marca de conservas. La banalización del mundo actual ha permitido que, además de las personas, se devalúen también las palabras.

Junto a las exploraciones más íntimas y la inquietud que produce la subida del recibo de la luz y de los precios en general, la aventura más asombrosa puede que sea la de haber escuchado a Michio Kaku, físico teórico estadounidense de origen japonés, una eminencia, decir que digitalizaremos la conciencia humana y recorreremos el mundo a la velocidad de la luz y que en 15 minutos estaremos en Marte. Soy partidario de los viajes en el tiempo que jamás haré. Mientras tanto me conformo con vigilar la personalidad hepática.

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