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Susana Solís

Futuro Europa

Susana Solís

Eurodiputada asturiana por Ciudadanos

Un nuevo puente entre Europa y América

Luis Garicano deja el Parlamento Europeo para dedicarse a la enseñanza en EE UU

Querido Luis:

Ha pasado más de una semana desde que salió a la luz tu salida del Parlamento Europeo y de la política activa para retomar tu gran vocación: la academia. Desde entonces he leído muchos artículos en los que se reconoce todo lo que has aportado desde aquel 5 de noviembre de 2008 en que le diste una clase magistral sobre la crisis subprime a la Reina de Inglaterra. Todo el mundo, sin importar la ideología, coinciden en algo: hacen falta más políticos como tú, y tu partida es un reflejo de los tiempos que vivimos.

No soy una política al uso. Soy ingeniera y no he hecho carrera en ningún partido, ni me planteé participar activamente en una política que se basara en intereses personales o de partido en lugar de en un proyecto de país. Pero hubo unos años en los que muchos creímos que eso por fin había cambiado, que había margen para reformar y cambiar todo lo que veíamos que no funcionaba. Tú encarnaste ese cambio. Como dijo mi amigo Nacho Prendes: “No fue un sueño”.

Eres una persona de fortísimas convicciones; me atrevería a decir que incluso un poco cabezota, pero siempre guiado por el pragmatismo y los datos, por criterios fundados, como no he encontrado a nadie en política. Y es que nunca has perdido tu alma de profesor. Lo saben tus alumnos y tus colaboradores. Las buenas preguntas, decía el economista Paul Samuelson, superan a las respuestas fáciles. No has tolerado las opiniones vacías ni el conformismo; has valorado la inquietud de los que te rodeaban e impulsado a todos a que se replanteen el saber establecido, el enfoque convencional. “Siempre hay una forma mejor de hacer las cosas”.

Estos años que hemos vivido en el Parlamento Europeo han sido así. Desde nuestra llegada, apostaste por el europeísmo como solución y te replanteaste todos los métodos y dinámicas de trabajo sin dar nada por hecho.

A cualquier persona, pero sobre todo a cualquier servidor público, se le debe medir por el alcance de sus actos y no de sus promesas. Tener el valor de defender con hechos las convicciones personales en un espacio tan complejo (y frustrante) como el de la política siempre debe ser motivo de elogio. No dejarse llevar por los cantos de sirena y hacerlo con honestidad merece un reconocimiento aún mayor.

Siempre he dicho que para poder opinar hay que conocer la historia y entender de dónde vienen las decisiones. Yo he vivido contigo muchos momentos difíciles, muchas decisiones complicadas. Y sé por ello que este camino que has atravesado no ha sido precisamente sencillo, pero creo que ha merecido la pena. Recuerdo los primeros días de la crisis del covid, cuando muchos minusvaloraban la situación y tú nos pronosticaste la gran crisis que se acercaba; nos dijiste que no iban a ser meramente diez días de cierres y que si no hacíamos algo podía ser el fin de Europa. El tiempo te acabó dando la razón.

El seguro de desempleo europeo, la emisión de deuda conjunta, las reformas para el plan de recuperación europeo, la presión para financiar vacunas para el mundo entero… todo ello son muestras de una mente brillante que va a dejar una huella indudable en la política europea. Mientras que otros reaccionaron mal y tarde, Europa respondió de forma unida y apoyando a los ciudadanos, gracias al liderazgo y empuje de personas como tú.

Tu último empeño se queda inacabado. Es nuestra responsabilidad que dejemos de financiar la guerra de Putin, es nuestro deber evitar que el Kremlin logre lo que el covid no consiguió: fragmentar Europa. Un escenario difícil, con el auge de los populismos y la confrontación entre países vecinos, socios y aliados, por la llegada del invierno y los más que probables cortes de gas. Pero ya sabemos qué es lo que hay que hacer: análisis de los datos, desafío de lo convencional, voluntad de reforma y cambio. Sí, tienes razón: siempre hay una manera mejor de hacer las cosas.

Sé que Columbia gana un gran profesor. Sé también que hay muy pocos como tú que puedan ser un puente sobre el Atlántico: personas capaces de llevar la visión europea a la academia americana y de enriquecer la reflexión de Europa con la energía intelectual que se desprende de la vida universitaria de EE UU.

Por eso estoy segura de que, más pronto que tarde, habrá una nueva etapa tuya de servicio público, que ojalá podamos compartir, en la que España sabrá sacar partido de lo que eres y te reclamará para colaborar en la búsqueda de soluciones a nuestros problemas.

Te deseo todo lo mejor.

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