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Francisco García

Nos los pone de corbata

Como a la vista de la arremetida de la inflación no le llega la camisa al cuello, el presidente del Gobierno se saca de la manga un paquete de medidas de ahorro que incluyen la recomendación de aflojarse la corbata. Uno lee los planes de Sánchez para rebajar la factura energética y se le pone un nudo en la garganta.

Don Pedro el descamisado va a prohibir que las empresas, los organismos públicos, los comercios y supermercados, las oficinas bancarias y los transportes pongan este agosto el aire acondicionado por debajo de los 27 grados. Y en noviembre, cuando haya que encender la calefacción, no se podrán superar los 19 Celsius en el termostato. En plena hola de calor, compartir asiento en el autobús urbano provocará más sudores que encender la parrilla del Asador Donostiarra. Habrá que viajar a Zamora en el asiento del copiloto de un camión frigorífico de los de Panero.

Menos mal que el recorte que pretendía Europa para España se ha quedado en la mitad; de lo contrario íbamos a pasar más frío el próximo invierno que en el pasillo de los yogures del Alimerka. En justa correspondencia a los desvelos energéticos de la UE, los europarlamentarios deberían predicar con el ejemplo y además de encerrar bajo llave en el armario la seda de Hermès convendrían que en lugar de ocupar asiento de primera clase en compañía aérea regresaran de Bruselas en bicicleta. Todo sea por el ahorro de combustible y de dinero público y por cumplir cristianamente con los planes para reducir la contaminación que propugna la ministra Ribera.

Pedro Sánchez nos los pone de corbata mientras él la desanuda para atajar un cambio climático que combate con medidas tan efectivas como desplazarse en helicóptero del Ejército para un trayecto de 20 kilómetros. Este tipo es un genio, un Houdini del escapismo político por la tangente. Háganle caso y, por Dios, cierren esa puerta que se escapa el gato.

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