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Pedro de Silva

Variaciones sobre un instante mágico

Entre finales de julio y principios de agosto hay un momento especial, cuyo clímax, afinando más, podría situarse en un día y hasta una hora. Es cuando se produce la gran desbandada del fin del curso laboral y el comienzo de las vacas. Como luego unas vacaciones no suelen dar para tanto, ni en descanso ni por lo general en diversión, cabría ver en la ilusión de ese momento algo así como el desuncido del yugo laboral, arribando al paraíso negado por la maldición bíblica del trabajo. Pero en ese justo instante la emoción puede llegar a ser tan patente que convendría darle una vuelta más a la búsqueda. Una hipótesis sería que ese momento evoque el instante magnífico del fin de curso en el cole. Otra, que en la desbandada misma, o sea (literalmente) en el abandono de la bandada, haya una conquista, por efímera e ilusoria que sea, de la libertad perdida en el rebaño que Leviatán pastorea.

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