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Sariego

Nuevas epístolas a "Bilbo"

José Manuel Sariego

Las hormigas son insaciables

Contra la moraleja de la fábula

Si damos por bueno el aserto que aconseja no acostarse sin saber una cosa más; si tu curiosidad y la mía se mantienen intactas, me apetece revelarte hoy datos sorprendentes y espeluznantes sobre el mundo de las hormigas, esos insectos que ignoras olímpicamente y que estudia la mirmecología. Olvida la palabreja y atiende.

Se ha calculado, mediante métodos moleculares, que las hormigas se originaron hará unos 150 millones de años, mientras que la especie moderna de "Homo sapiens", a la que pertenecemos tus dueños, apareció hace solo un millón de años, y tu subespecie, "canis lupus familiaris", apenas cifra unos 35.000 años de existencia. Una minucia, una cortedad, en ambos casos, respecto a la antigüedad de las hormigas.

Si estas dataciones sorprenden, algunas curiosidades sobre las hormigas espeluznan. La dominancia de la hembra es absoluta en el trabajo, en la exploración y en la guerra, mientras que el macho desempeña un papel patético, es un estorbo para la colonia. En cuanto ejecuta los vuelos nupciales, es expulsado por sus hermanas. Si la obrera es anciana o incapacitada, debe abandonar el hormiguero. Cuando huela a muerta, se abandonará su cuerpo en la pila de la basura. Si se encuentra destrozada o moribunda, será comida por sus hermanas. Las hormigas son los animales más belicosos. El enfrentamiento entre colonias adquiere una violencia inusitada, el objetivo no es otro que la exterminación total del enemigo, con una peculiaridad que espanta: así como los humanos envían a sus adultos jóvenes a la batalla, las hormigas envían a las hembras viejas. La aplicación de la lógica darwiniana es inapelable: las integrantes de la colonia de más edad son prescindibles.

Edward O. Wilson (1929-2021), investigador y defensor de la biodiversidad escribió un libro titulado "Historias del mundo de las hormigas", donde estudia a fondo estos fabulosos insectos. Comenta el eminente mirmecólogo (olvídate del palabro, te dije) que, si a lo largo de esos más de 100 millones de años un extraterrestre hubiera visitado la Tierra, habría descubierto que las hormigas, además de criaturas intensamente sociales, eran ferozmente crueles; pero, por esas razones, piezas fundamentales en el mantenimiento de la estabilidad de casi todos los ecosistemas terrestres del planeta. Con cierto tono de humor, especula que los extraterrestres habrían reportado a su planeta un mensaje como este: "Todo está en orden en la Tierra. De momento". Aunque sostiene también que "no hay nada que pueda imaginar del mundo de las hormigas que podamos o debamos emular para ser mejores personas". Son tan implacables en el cumplimiento del orden social instituido que no ha lugar a la compasión. Decididamente, prefiero ser cigarra, "Bilbo", contra la moraleja de aquella fábula que recitaban mis mayores.

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