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Francisco García

Mamandurrias varias

Si alguna vez abandono el ejercicio del periodismo espero que me nombren presidente del Hipódromo de La Zarzuela, una institución del Patrimonio del Estado que organiza carreras de caballos y genera ingresos al erario público por la vía de las apuestas, entre otros ingresos. Para conseguir ese objetivo, antes tendría que haber apostado a caballo ganador y haber puesto todos los huevos en la cesta del candidato que será elegido presidente del Gobierno. Quien, en justa compensación por los servicios prestados, una vez llegado al cargo autorizaría la bicoca: 110.000 euros brutos al año.

Ya ven que uno se conforma con lo mínimo de estos chiringuitos en los que se trabaja infinitamente menos que en los de la playa, donde los camareros sudan, de sol a sol, la gota gorda. De ser más ambicioso podría solicitar al Presidente recomendación para presidir Paradores del Estados (180.000 euros anuales). O Correos, donde la soldada se eleva a los 200.000.

No es este gobierno socialista con apoyos radicales el primero que coloca a colaboradores y amiguetes en puestos de relevancia y muy bien remunerados. También lo hizo el PP, que reconvertía a exministros en embajadores para que no pierdan la mamandurria.

Por cierto, que el Hipódromo de la Zarzuela depende de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), donde se cuenta que hicieron fiesta cuando Adriana Lastra anunció su renuncia orgánica por embarazo. La asturiana era el bastión de Hunosa ante la SEPI y, conocida su vehemencia, solía poner firmes a los altos cargos de esa sociedad, en defensa de los intereses de la empresa estatal minera. Ojo con el futuro inmediato de Hunosa, ahora que Lastra ya no manda.

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