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Pedro de Silva

Así no traerán la república

Es indiscutible el derecho de todo republicano tanto a mostrar su credo como a defender un cambio institucional por medios legítimos. Además, aunque la pulquérrima figura de Felipe VI parezca casi un cambio de dinastía, la de los Borbones ha mostrado en la historia una tendencia a salirse de madre que aconseja al demócrata una actitud vigilante. Pero ser republicano obliga mucho en el orden de la educación cívica y a estar siempre, aquí y allá, del lado de las libertades públicas. Por eso el llamado «bolivarismo» y el putinismo velado nada tienen que ver con el republicanismo, e incluso son su negación. Esa indigencia republicana de algunos sedicentes republicanos se intenta sanear con pequeñas zancadillas, a modo de «pellizcos de monja», en cuanto ven ocasión de incordiar al Monarca. No me preocupa por él, sino por el republicanismo español, que merece estar en mejores manos.

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